Nadie ama tanto como tú |
| Miércoles, 12 de Abril de 2006 16:29 |
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Tu miraste la flor en mis manos,
mínima, delicada y frágil, frágil voz, frágil susurro la frágil oración de mi suspiro, te necesito Jesús, te necesito; La sed entre los pétalos suplica por tu lluvia, no dejarás que el corazón se seque o se marchite, suplico tu presencia Jesús, te necesito; Te necesito, dice el silencio una vez más: te necesito; dice el llanto, dice la flor, dice la mente, el corazón: te necesito; Acaba la agonía, inauguras el canto, la poesía y dices: "tú eres mía, eres mía" la flor;... y la sonrisa; Alzó mi rostro, cierro mis ojos, te veo en este sueño Señor, Tú eres hermoso; te siento en este cielo Señor, tú eres precioso... Y vuelve el perfume, vuelve la suavidad y la ternura, vuelvo a habitar en la hermosura de la santidad, y vuelve tu caricia a consolar el alma, siempre me amas Señor, siempre me amas... He aquí, que yo te amo porque sólo tu me amas por toda la eternidad, he aquí, que yo lo sé y mi alma lo sabe muy bien que no hay nadie como tú y nadie ama tanto como tú. |