El plan de la élite Espiritual |
| Lunes, 16 de Febrero de 2009 16:26 |
Porque quiero que sepáis cuan grande lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el ministerio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.Cuando el apóstol Pablo escribía esta carta a los Colosenses, quiero decirles que le escribía a un pueblo, a una ciudad que nunca antes conoció, ya que esta iglesia fue fundada por un discípulo de Pablo, quien evidentemente escribía al apóstol la situación que aquella iglesia padecía. Pablo desde la cárcel incluyó dentro de sus últimas cartas a la iglesia de Colosas, pues en mi consideración, inspirado por el Espíritu Santo, serviría para dar a conocer la palabra de Dios ante situaciones similares o iguales en nuestros tiempos, ya que aquella iglesia, comenzó a tener problemas por miembros quienes desviaban la interpretación de la Escritura y de la obra de Jesucristo en su Pueblo; eran personas que comenzaban humanamente a juzgar las decisiones de los líderes de la iglesia, personas quienes juzgaban la autenticidad de las palabras de los líderes espirituales y volvían a ver ideologías creadas por hombres y quienes inspirados en herejías, pretendían imponer doctrinas mundanas y ritos cultuales desviados de la enseñanza de Jesús con la excusa de que sólo haciéndolo de esa manera podrían ser salvos. Desde mi particular punto de vista, al escuchar o leer las descripciones que el discípulo Epafras, le hacía a su maestro Pablo, el apóstol, inspirado por el Espíritu Santo, escribió esta carta vigente no solo en letra sino en enseñanza a todo el verdadero pueblo cristiano. La epístola a los Colosenses, al igual que a otras iglesias inmiscuidas en el aprendizaje de la buena doctrina, nos narra como una iglesia verdadera ha alcanzado el conocimiento básico de nuestro Señor Jesucristo y está deseosa en aprender cuál es el paso siguiente en una vida cristiana. . . la iglesia de Colosas así lo experimentaba, y en ello al no haber aprendido más que lo básico, comenzaba a establecer enseñanzas fuera de lo normal, formas cultuales que verdaderamente faltaban al propósito final de alabanza y del verdadero conocimiento que Dios tiene preparado para todos nosotros. Esta palabra en particular, sirve como aplicación al mensaje central de toda la epístola, ya que, el capítulo anterior señala la salvación, la comunión y la enseñanza que hasta ese momento esa iglesia poseía, pero más adelante, señala el <después> que todo gentil salvo debe de seguir, y no estoy hablando de la vida humana o material, sino de la vida espiritual porque a personas espirituales hay que hablarles en términos espirituales, y antecediendo a esta base de doctrina teologal el apóstol señala en el verso 27 del capítulo 1 “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este ministerio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. . . ” y ustedes se preguntarán bueno a quien se refiere con “a quienes”, pues esa definición está sobre puesta al señalamiento de los gentiles, del pueblo, de los salvos que alaban y glorifican el nombre de Jesús. Es decir el ministerio de siervos y siervas, el desarrollo de los dones espirituales, el alcanzar el pleno entendimiento y reconocimiento del misterio de Jesucristo fue dado a todos los salvos, a pequeños y a grandes, a letrados e iletrados, a todos los que han aceptado a Cristo como su salvador, ellos se han hecho acreedores a las bendiciones espirituales y al desarrollo de los dones y al perfeccionamiento espiritual que ha sido reflejado a través de la persona de Jesús, y más aún a disfrutar de las riquezas y bendiciones materiales; porque el conocimiento de Cristo no es gravoso ni condicional, ni por recompensa humana, sino que es un don glorioso, es una vida nueva una vida renovada, no exclusiva a los más grandes o a los de mayor tiempo, sino a todos, ya que Dios en su soberanía puede manifestarse aún en el miembro más pequeño de una congregación y ministrar a través del Espíritu Santo, cuanto más en la revelación espiritual que da a aquellos consagrados y dispuestos a escuchar la voz de Dios Ese misterio que mucho tiempo tuvimos cegado y apartado por no ser parte de la “élite” espiritual, encontramos ahora que gracias a Jesús, ha sido otorgada a todos los creyentes y salvos; y el plan maravilloso es este: Dios envió a Cristo para que habite en ustedes y Él les de la seguridad de que van a compartir el poder y la gloria de Dios, en estos días, en estos tiempos. No sólo en algunos, no sólo el los exclusivos ni en personas quienes han desviado su mirada de las cosas de Dios y han desangrado al pueblo de Dios, porque el Señor dice que ya es el tiempo, la hora ha llegado, y aunque quizás algunos debamos de seguir siendo disciplinados en el Espíritu como hasta este día, el Señor nos tiene dispuestos a ser testigos de sus maravillas, porque el señor dice: Profetiza contra los pastores de Israel, quienes han escondido este conocimiento de mi pueblo por años y que han cegado el entendimiento y han coartado el desarrollo espiritual de muchos, porque la ira de Dios viene sobre ellos, porque esos pastores se apacientan a si mismos, porque dice el Señor: “No fortalecieron a las débiles, ni curaron a la enferma; no vendaron la perniquebrada, ni volvieron al redil la descarriada, ni buscaron a la perdida, sino que se han enseñoreado de ellas con dureza y con violencia y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo y se han dispersado.” Y cuando comprendemos la palabra podemos recordar la narración que el apóstol hacía del Señor Jesús, “al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor y entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos” y aquí está la señal del cumplimiento del tiempo, que en este lugar se predica la sana doctrina, que en este lugar hay predicadores y maestros que imparten la sana doctrina porque aquí es donde se aplica la seguridad, el poder y la gloria en la tierra que Dios da a sus salvos, pero “Ay de aquellos por los que uno de estos pequeñitos tropiece porque mejor le es que ate una piedra de molino en su cuello y se arroje al mar, antes de esconder la verdadera palabra de Dios a su pueblo. Por eso es que la ira de Dios viene sobre esos pastores, el juicio de Dios, la justicia divina, porque ahora es el tiempo cuando muchas almas tienen sed de Dios, tienen necesidad de escuchar la sana doctrina y se amontonan en uno y en otro lugar intentando saber el verdadero significado del ministerio de Jesús. Bienaventurados son ustedes hijitos a quienes no se les ha obligado ni con espada ni con violencia a escuchar la sana doctrina, Bienaventurados somos porque hemos encontrado un lugar donde podemos encontrar paz, y gozo y amor y bendiciones abundantes. Pero ahora es el tiempo, el tiempo de tomar las armas espirituales y materiales, de consagrar nuestro tiempo y nuestro cuerpo, de afinar nuestro oído y luchar y pelear y levantarnos en el nombre de Jesús, porque el tiempo se ha cumplido. Y muchos seremos testigos de la participación de Dios en los hechos que nos rodean. “Por tanto andad en Él, arraigados y sobreedificados en él y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. . . poniendo nuestra vista en las cosas de arriba, no en las de la tierra. . . y buscad las cosas de arriba, si es que habéis resucitado con Cristo. . . porque hemos muerto y nuestra vida esta escondida con Cristo en Dios.”. Y así dice el Señor: “Yo salvaré a mis ovejas y nunca más serán para rapiña. . . y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes, por las riberas y en todos los lugares habitados del país. . . y levantaré un pastor, y él las apacentará, mi siervo mi ungido, él les será por pastor y las apacentará y yo Jehová les seré por Dios y mi siervo por príncipe en medio de ellos. . . y habitarán con seguridad y no habrá quien las espante y levantaré una planta de renombre. . . y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos y ellos son mi pueblo, la casa de Israel dice el Jehová el Señor. Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor. . . Yo Jehová he hablado. Y dice el apóstol el que tiene oído para oír, oiga lo que el Espíritu dice a Eben-Ezer, creed en las palabras de su siervo, confiad en el cumplimiento de las promesas del Señor, porque la alabanza más sublime, la alabanza renovada, y la enseñanza impartida serán dadas a todos los pueblos y lenguas y esta raíz está fundada sobre la roca, quien es Cristo Jesús. A Él la Gloria por los Siglos de los siglos. AMEN |