¿De qué me ha valido la fe? |
| Sábado, 09 de Enero de 2010 22:32 |
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Pero a pesar de todo, ¿de qué me ha valido la fe? "puede que se pregunte algún hermano aun dudoso". Apocalipsis 21:1-4 - Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Algunos creyentes se frenan ante el estudio del libro de Apocalipsis y de otros libros escatológicos, por los temas referentes a los tiempos postreros. Se atemorizan y se niegan a pensar en un día final, donde las cosas cambiarán a la manera de Dios. Temen escuchar cosas tocantes a un rapto, o a una sobrevivencia después del período de tribulaciones, o a lo que ocurrirá después de la muerte, en el caso que perezcamos físicamente antes de estos acontecimientos. Lo cierto es que este libro, como otros, está lleno de bellas promesas. Realmente habrá grandes cambios, porque las huellas del pecado han de desaparecer sin rastro alguno, y es necesario que estemos preparados. Hebreos 12:26-27 - La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. 27Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Todo el universo está lleno de cosas movibles que no son eternas para ser reemplazadas por un cielo nuevo y tierra nueva, y sólo quedarán estables las inconmovibles que conforman el reino de Dios. Ahora volviendo al versículo 21:4 de Apocalipsis, éste explica claramente el por qué ha valido la pena la fe: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron". Dice que Dios enjugará toda lágrima de los que han sufrido, de los que padecieron y murieron sin sanar, de los que fueron víctimas y no pudieron ver la justicia, de los que se ahogaban de pobreza sin poder tocar la riqueza... todos ellos que creyeron hasta el final, tendrán el privilegio de que el Señor mismo enjugará sus lágrimas. Acaso por esta razón solamente, ¿no vale la pena la fe? Pero aun hay más, dice que no habrá muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor... porque las primeras cosas pasaron y todas las cosas que nos causaron sufrimientos desaparecerán y no serán recordadas. La interrogante ahora sería la siguiente: ¿debiéramos privarnos de las cosas honorablemente buenas del momento, porque de todos modos otras mejores vendrán? No es así. Las bendiciones que el Señor nos ofrece hoy, no debemos desaprovecharlas. Sólo que no podemos perder de vista que tenemos promesas de cosas mejores, y que en esta vida las cosas no son lo suficientemente justas ni perfectas, pero en la que viene todo estará sujeto a la perfecta y divina armonía de Dios. Concluyendo, podemos decir que la fe que nos ha inspirado a andar por caminos difíciles, espinosos y cuesta arriba; para seguir a nuestro Señor Jesucristo, no son peores que los que Él mismo anduvo. Sin embargo, Él venció y ha valido la pena. No podemos permitir que las adversidades nos hagan perder la esperanza, sin la cual no tendría sentido la vida. En situaciones bien difíciles me gusta recordar los versos que dicen: Si en la lid el destino te derriba; Efesios 2:8 - Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. La fe no es material, ni se basa en cosas que materialmente tengamos que ver, pero se lleva por dentro y se ejercita. No perdamos la fe y confiemos en una vida mejor para todos los que creemos.
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