Ministerio |
| Martes, 10 de Noviembre de 2009 18:17 |
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Ministerio Religioso ¿Quién es Jesús? Pueden haber muchas respuestas, las suficientes como para llevar a cabo varios cientos de libros, es decir escribir cientos y miles de libros al respecto, sólo con mencionar la naturaleza de su vida, dejando a un lado sus obras, no menospreciándolas sino solo mencionando su sustancia divina encarnada, su personalidad. Jesús que significa “El Señor es mi Salvación”, él es lo que nos ocupa, lo que mantiene nuestra existencia, lo que nos da la vida, por lo que vivimos y por lo que somos. Podemos hablar de Jesús el hijo de Dios, de Jesús Sumo sacerdote, Jesús el pan de vida, de Jesús el buen Pastor; podemos hablar y desglosar todos y cada uno de estos rubros, podemos dar una cátedra de lo que fue, de lo que es, de lo que ha hecho, de lo que hace y de todo lo que hará, pero no tenemos otro testimonio mas veraz que el que Cristo Jesús nos ha dado a través de su vida, no una vida compela como muchos estudiosos y tratadistas bíblicos han hecho, es mas como muchos eruditos han descrito en miles y miles de libros tratando de explicar y exponer los mas mínimos detalles que realizo nuestro Señor estando aquí en la tierra. Pero hoy podemos decir que Cristo Jesús, el hombre que partió la historia de la humanidad, el hombre como el mismo lo declaro en Lucas 4: 18-19; el hombre que hizo lo que nunca nadie ha hecho y nunca nadie lo hará. Hoy solo podemos decir que la vida de Jesús ha sido la más sencilla y preciosa que nunca nadie ha vivido y que nunca nadie vivirá. La vida que vivimos los cristianos puede ser la más parecida a lo que vivió nuestro Señor Jesús, pero él, él es incomparable lo fue cuando estuvo en la Tierra lo es ahora que reina a la diestra de Dios sobre todos nosotros, el Todopoderoso, el es Omnisciente, el es Omnipresente, él es Dios y fuera de él no hay más. Su nombre es Consejero, su nombre es Príncipe de Paz, Padre Eterno Dios fuerte, Admirable. A él la Gloria. Este día quisiera hablar al respecto de quien por nuestra vida gira y subsiste, quisiera tocar sólo unos minutas acerca del ministerio poderoso de Dios, de su testimonio y de la fuerza que lo sustento y lo movió. La presencia que no era más que el Espíritu Santo. Tal como lo vimos en el versículo 18 del capítulo 4 de Lucas, y por el que ahora me sustento “el Espíritu de Dios está sobre mi”. El precioso Espíritu de Dios que fue enviado para llenar y ungir los pasos de nuestro Señor y no solo de Él sino de cada vida consagrada, cada vida que se ha entregado a los pies del Señor. No sólo la presencia del Espíritu Santo fue entregada a la persona de Cristo Jesús, sino que también la concedió a todos aquellos que la aceptaran, a todos aquellos que desearan cada día vivir ligados a Dios, a los que aceptaran a Cristo como su salvador, a los lavados y comprados a precio de sangre; a todos nosotros ha dado la preciosa presencia de su Espíritu, ese Espíritu Divino que lo sostuvo, que descendió sobre él y que vivió en é y que es también Dios. Ese precioso Espíritu que lo transmitió con un soplo divino, y que prometió que estaría con nosotros todos los días hasta que él viniera otra vez… Y su palabra se cumple, hoy el Espíritu Santo de Dios está en medio de nosotros, el Espíritu Santo esta aquí, Dios está aquí, ¿Lo puede sentir?; Éste día, el aquí esta, y ha estado atento a todo lo que en esta noche hemos llevado a cabo y que con tan sólo que lo pidamos descenderá y llenará el vacío de nuestro corazón (Amen). Hebreos 1:1-4, de éste Cristo estamos hablando, de quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Pero como hemos estado hablando, no solamente la persona de Jesús da testimonió, él es más perfecto ejecutor de un ministerio dado y encomendado. Hoy quien ministra en nosotros en el Espíritu Santo. Hoy el representante de Cristo es el Espíritu Santo, antes también ha sido Él y sólo Él, Éxodo 31: 1-4; desde aquí somos testigos del ministerio de poder del precioso Espíritu. Dios, Jehová, envió sobre un hombre su santo Espíritu, lo llenó de sabiduría, de inteligencia, de ciencia y de todo arte. Dios dio un ministerio, y ése ministerio dio frutos, el arca del pacto, el templo de Dios con todos los elementos que llevaba, ¿No le parecen parecidos éstos regalos a los frutos y dones que Dios prometió a todos los que quisieran recibir y que estuvieran dispuestos a recibirlos? Yo creo que sí. Hace unos días hablábamos sobre los dones de poder, podemos ver entonces que no solamente fueron dados a los discípulos y seguidores de Jesús que estaban reunidos en el aposento alto, sino que también miles de años atrás Dios derramó de sus dones para el cumplimiento de un ministerio especial. ¿Qué es entonces lo que impide que años después se vuelvan a derramar los mismos dones? Hoy yo supongo que todos están dispuestos a recibir esos dones, pero tiene idea en que ministerio los va a ejercer. Yo creo que éste hombre de la tribu de Juda vivía en completa armonía con Dios, vivía dedicado y atento a la voz de Dios. Amaba tanto a Dios y disponía su corazón a escucharle, que Dios le dio un regalo precioso a du vida. La oportunidad de servirle de manera especial. Es difícil conocer cuál es el propósito real que Dios ha predestinado para todos y cada uno de nosotros, porque me remito al Cap. 12: 12-20 de 1ª de Corintios donde nos dice que somos un cuerpo en Cristo, donde Dios da a cada uno como él quiere conforme a su multiforme gracia, ¿Qué debemos hacer entonces para conocer el verdadero propósito de Dios santo y perfecto? Creo que el primer paso para conocer el propósito, que es “nuestra santificación, el apartarnos del mal para seguir lo bueno” porque a santidad Dios nos ha llamado, y en santidad debemos vivir para que la gloria de Dios, para que el propósito de Dios se establezca en la Tierra que hoy ya empezamos a poseer; porque Dios Da de su Espíritu en abundancia y sin medida, solo Dios lo puede dar, no lo vende ni tenemos que pagar por él, Dios sencillamente nos da, nos lo obsequia, lo regala con sólo querer recibirlo, con vivir una vida con el propósito santo y agradable a Dios así es como Dios lo da (sólo a cambio de nuestra disposición); Juan 16:13-14 nos revela que ése Espíritu nos guiará a toda verdad y dará testimonio no suyo sino de lo que oye, pero que sobre todas las cosas glorificara el nombre precioso de Jesús, hoy nuevamente su palabra se cumple, porque todos aquí hemos glorificado su santo y precioso nombre, pues es un Espíritu el que nos mueve y nos conmueve en adoración; ése mismo Espíritu que Dios obsequió desde la antigüedad ; el mismo espíritu en forma de nube y columna de fuego, el mismo que unge y vivifica, ése mismo Espíritu que hoy quiere llenarnos y darnos todo lo que pidamos en el nombre de Jesús pues hasta eso, es preciosísimo Espíritu nos ayuda en la oración, traduce nuestra oración y la lleva delante del Padre celestial. Tan grande es la obra y ministerio del Espíritu Santo que sin darnos cuenta (cuando vivimos en su propósito), comenzamos a hacer las cosas que nunca creíamos poder hacer, por la fuerza y obra poderosa el Espíritu Santo. A Él la Gloria. Ahora pues ¿Conocemos el ministerio que tenemos?, Dios nos lo ha entregado y lo sabemos, cada uno de nosotros los sabemos ¿Cuál es el servicio que debemos entregar a Dios? Sacrificio vivo, agradable y santo, es decir en santidad; tener plena convicción de que venimos y vendremos siempre a alabar y adorar al Rey de nuestras vidas, de que no venimos por compromiso, por costumbre o por inercia, o sea que sabemos que es Jueves o Domingo y que nuestro cerebro nos indica que debemos salir a un lugar, quizá para perder el tiempo o guardar impresiones, o quizá porque no encontramos otra forma de llenar el tiempo de nuestros días; no hermanos, abramos nuestras cabezas, abramos nuestros corazones y abramos nuestros oídos a la voz de Dios para poder escuchar su buena y santa voluntad. Sabemos pues entonces que dios tiene un propósito para cada uno de nosotros especial porque, un ministerio en común que tenemos es que prediquemos el precioso mensaje, pero que lo ejerzamos sabiamente pues ya el Espíritu Santo está en la Tierra, él es el vicario de Cristo aquí y cumple su misión porque como dice la palabra convencerá y convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio; nuestro común ministerio ya en gran parte está cumplido, sólo lo que tenemos que hacer es abrir nuestros labios y declarar al mundo que Dios los ama y que dio a su hijo Jesús en propiciación por los pecados cometidos, que él nos ama y nos perdona de todo lo que hayamos hecho. Ése ministerio está entonces ya cumplido… Pero entonces, cada uno de nosotros ¿Qué?, sólo Dios lo sabe, solo Dios lo conoce todo, él sabe lo que ahora estamos pensando e indagando y su propósito cada día se cumple. Lo único que tenemos que decirle es que nos lo revele, que revele su propósito para cada uno de sus hijos, que derrame bendición hasta que sobreabunde que abra las ventanas de los cielos y envíe lluvia de gracia, que envíe fuego del cielo y que consuma toda la maldad, toda mancha, todo pecado oculto que está delate de nosotros pero que no conocemos. Que hoy ministre a nuestras vidas. Porque el Espíritu Santo de Dios ha venido a consolar, liberar, porque está aquí para guiar toda santa palabra que se exponga. Dios está aquí y su gloria desciende. Dios nos entrega su santo Espíritu sin medida. Permita que Dios ministre a través de la maravillosa presencia del Espíritu Santo; el cumplimiento del ministerio terrenal de Cristo Jesús culminó en la Cruz, porque después de allí inició el cumplimiento del ministerio de su gloria, del cumplimiento de su poder y de la unción fresca y poderosa. Hoy hermanos podemos ponernos de acuerdo y pedirle primeramente que revele su propósito para cada uno de nosotros, después que cumpla su propósito en su iglesia y que finalmente derrame de su Espíritu y envíe una nueva bendición, que su gloria, que se unción se derrame y que rebose nuestra copa con su santa presencia, que nuestra cabeza esté siempre ungida con su aceite fresco y santo. ¿Podemos entonces voltear y ponernos de acuerdo con nuestro hermano de a lado, de lo que hoy vamos a hacer?, Hermano aunque seamos pocos, somos hermanos y nos une el amor de Cristo, aunque seamos desconocidos, podemos hacerlo en el nombre de Jesús… Hoy hermano conozcamos el ministerio que Dios nos ha dado, hoy hermanos démosle gloria y alabemos al que vive, y vive para siempre. 1ª Corintios 8 Amen |