MINISTROS DE FUEGO

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Viernes, 11 de Marzo de 2011 22:22

 

horno de fuego“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”

Isaías 43.2

 

La preciosa escritura, en el libro de los Salmos dice: c. 40 “…el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu ley está en mi corazón, he anunciado tu justicia en la congregación, no refrené mis labios, JHWH tú lo sabes…”.

Porque el hacer su voluntad debe de ser nuestro deleite, nuestro gozo, nuestra vida. Y aquí estamos con la espada en nuestras manos, sin ningún otro recurso que la espada de justicia para hacer frente al enemigo.

Cuando estamos hablando del fuego, estamos hablando de un elemento de la naturaleza que Dios mismo ha usado para simbolizar la mismísima presencia del Espíritu Santo, un símbolo de purificación de unción, de consagración, tal es así que hasta el metal más precioso sobre la faz de la tierra ha sido usado como simbolismo de la vida del cristiano en su diario andar. La biblia nos dice que si el oro no es probado por fuego, su impureza quedará en la esencia del elemento, así como el cristiano, si la fe, aún, más preciosa que el oro no fuere probada por fuego no se podrá agradar aquello por lo cual Jesucristo vino a la tierra: un ser santo, un ser consagrado, un ser apartado para habitar y cohabitar en la presencia del Dios altísimo.

El fuego, símbolo del espíritu Santo, está dedicado para purificar, para limpiar, para acabar con algo no deseado, para quitar la imperfección de algún elemento. Por lo que si nuestra fe no fuere probada por fuego (los problemas, las pruebas, las adversidades) nuestro corazón, nuestra mente, nuestro espíritu no podrá ser instrumento, elemento para habitar en los lugares celestiales, no podrá ser galardonado, no podrá ser recompensado.

Así que hoy limitadamente sólo pondré dos ejemplos de esta enseñanza poderosísima.

El primero se encuentra en Hebreos capítulo 1, versos 6-7 dice: “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.”

Cuando el autor de los hebreos habla acerca de los ministros como llama de fuego, está haciendo una clasificación de las creaturas habitantes de las regiones celestes, aún cuando el hombre es dado de continuo al mal, aún cuando su corazón está en la perdición y generando maldad en su mente, él, el hombre es habitante de las regiones celestes como receptor, como elemento principal, como vaso para instrumentar el uso de los espíritus regionales; por lo que en hebreos dice, primero es Jesucristo como primogénito de toda creación, como autor principal de nuestra confección y creación y por lo tanto autor y consumador de nuestra salvación, Rey de reyes y Señor de Señores, su nombre sea bendito … luego pone a sus ángeles como espíritus quienes le adoran en su presencia y no se cansan de noche y de día de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios todo-poderoso, el que era el que es y el que ha de venir… (Aleluya) y luego menciona a sus ministros, porque sus ministros son instrumentos del gloriosísimo Espíritu Santo, porque sus ministros son poderosos, son fuertes, son ungidos de Dios, son llamas de fuego; ¡que privilegio más grande ser ministro de Dios! tal como el elemento principal en la orquesta sinfónica, el ministro de música, el ministro de adoración, el ministro de la palabra… y Dios nuestro Señor nos ha dado el privilegio que aún los ángeles añoran: SER MINISTROS DE DIOS… muchos lo rechazan, muchos no quieren ser probados por fuego, muchos son hipócritas y desleales, muchos son soberbios y necios, pero aún así Dios nos envió a su hijo unigénito para darnos Salvación, para darnos Santidad, para darnos una razón para vivir… qué hermoso privilegio…

Ahora les voy a dar un ejemplo breve de lo que no es un ministro de Dios… éste se encuentra en el libro de Josué capítulos 6 y 7.

Después de haber salido de Egipto, después de haber peregrinado 40 años por el desierto para llegar a la tierra prometida, el pueblo atravesó el rio Jordán y llegó a las puertas de la ciudad de Jericó bajo el comando del siervo de Dios Josué hijo de Nun, cuando llegaron a aquella ciudad Dios ordenó que todo lo que había en Jericó excepto la ramera Rahab debían ser destruidos y nada, absolutamente nada debía pasar a la posesión de los israelitas, ya que si alguno poseía algo de aquella ciudad iba a ser anatema = maldito; después marcharon cada día una vuelta a la ciudad y al séptimo día marcharon siete veces y a la voz de las trompetas elevaron la voz y las murallas cayeron, y destruyeron todo lo que había en aquella ciudad perversa… y Dios dio la victoria en aquel día.

Aparentemente todo había salido de acuerdo al plan y la siguiente conquista era el pueblo de Hai, y cuando el patriarca Josué envió a reconocer al pueblo, los enviados a la vuelta dijeron, “no es necesario que enviemos todo el ejército ya que con algunos podremos vencerlos” (y era cierto) pero ellos no contaron con la intervención de un personaje soberbio, orgulloso que trajo maldición al pueblo de Dios, el nombre de aquel hombre: Acán… quien cuando destruyeron la ciudad de Jericó tomó en su soberbia un lingote de oro, un manto babilónico y doscientos ciclos de plata y fue y los escondió en su casa en su tienda, debajo del colchón. Cuando Dios ordenó: “no tomen nada de la ciudad de Jericó, ya que si alguno tomare será maldito” Acán dijo: “… Ahh que tontos son todos obedeciendo órdenes, que tontos son todos dándole crédito a Dios… yo más listo voy a tomar lo que me beneficie, yo más maduro, mas preparado, mas capaz voy a beneficiarme de las victorias del pueblo para mi propio bien…” que torpe… que insensato… que fatuo, porque no creyó a la voz, a la palabra de Dios, creyó que lo que se decía por la voz del siervo eran charadas, eran mentiras, eran farsas… él Acán, miembro de una de las mejores familias, del linaje de donde vendría la simiente del Salvador del mundo, puso sus ojos en las cosas materiales, en las cosas visibles, el aplicó el dicho: “si no veo no creo”, él Acán hizo a un lado la FE, él es el ejemplo perfecto de lo que NO ES UN MINISTRO, porque cuando un ministro obra para su beneficio y busca lo suyo hay maldición, y no sólo para él o ella, sino para todo el pueblo, es entonces conductor, catalizador de la maldad, del pecado, de las consecuencias del pecado es decir, la muerte… “porque la paga del pecado es muerte”,  el pecado de éste hombre tradujo su beneficio personal a la muerte de sus consiervos hermanos, su soberbia trajo con él muerte y destrucción a su familia a sus bestias y a toda sus posesiones, contristó a sus amigos y a sus hermanos, su pecado trajo consigo cilicio, amargura, tristeza, desconfianza, deshonra… eso NO ES UN MINISTRO DE DIOS, y todo, todo por la codicia, por querer ser “más rico”, “más listo”, “pretendió ser más audaz, mas preparado, más avanzado”… sí para enriquecerse, para pensar sólo en el dinero, en los bienes, en las posesiones, en sus intereses, el querer ser protagonista apapachado, el despreciar la voz de su pastor, de su líder, quienes así hayan actuado quiero decirles que han llevado maldición a la iglesia, al pueblo de Dios, y también aquellos que a lo largo del andar cristiano lleno de batallas, luchas, triunfos y victorias han visto por sus intereses ventajosamente, por su carne, por sus materialismo lo único que han conseguido para el remanente especial es MALDICIÓN, OPROBIO, MUERTE, DIVISIÓN. Esto ha conseguido la soberbia, esto ha conseguido la falta de humildad, esto ha conseguido el favoritismo y preferencia hacia una familia o a un personaje, se ha desconocido que delante de Dios todos somos iguales y por querer hacer a un lado este principio se ha alejado, se han ahuyentado las bendiciones materiales y más aún espirituales… esto no es ser ministro de Dios, esto es ser divisor, esto es ser anatema, maldito, oprobio de los verdaderos cristianos e hijos de Dios, el ministro dice la biblia en Timoteo 4 es aquel quien desecha las fábulas profanas y viejas, quien se ejercita en el respeto y reverencia de las cosas santas, quien anima en la lectura, en la enseñanza en la exhortación, quien no está pensando en lo que el otro hará, ni haciendo conjeturas sobre otras personas, sino que el ministro de Dios al momento de que se le pregunta ¿en qué piensas? Al momento, con sencillez, con benevolencia responde no en algo lleno de odio, ni de codicia, ni envidia, ni recelo, ni algo carnal, porque esas cosas no edifican, el estar pensando en lo que el otro hace no edifica, sino que responda “medito en todo lo verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo bueno”… el hombre, la mujer quien conteste en algo relacionado con esto último y su actuar lo respalde se entenderá que está pensando en Cristo, en Dios entonces comenzará a demostrar que su corazón, que su mente, que sus actos son guiados por el Espíritu Eterno… comenzará a demostrar que es un instrumento útil en las manos de Dios comenzará a demostrar que es un ministro, un depósito un sacerdote propicio para ser usado por Dios, en quien nada de lo carnal, nada de lo material, nada de lo económico, le puede afectar porque su vida está siendo movida por la presencia del Espíritu, su corazón se acelera porque está siendo instrumento de una gloria eterna y sublime, se inmuniza ante los placeres, se hace invulnerable a todo dolor, se hace intocable ante los excesos, insensible a toda maldad, es un atleta de la mas excelsa lucha, lucha que ocurre en los lugares celestes, lucha que se desarrolla en el espíritu, en la mente en el aire, esto es el nuevo hombre, esto es el nuevo nacimiento, esto es un MINISTRO DE JESUCRISTO, quien enfrenta, lucha, pelea triunfa por la presencia maravillosa del Espíritu Santo en su vida, proyecta una nueva persona un ser distinto alguien quien por sólo estar en la presencia de Dios es distinto, no como Acán, común, triste, perdido, podrido… la consecuencia de no ser un ministro de Dios al igual que la historia de Acán, está en Josué 7.20-25  la consecuencia que un cobarde , que un altivo, que uno que ha sacado ventaja de su posición, quien no ha sido un fiel siervo, MINISTRO  de Dios es: el miedo, es destrucción es pecado, es muerte, es memoria del cómo se hacen MAL las cosas…

Pero en salmos 104.1-4 dice: “Bendice, alma mía a Jehová. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia. El que se cubre de luz como de vestidura (porque Dios es LUZ y ningunas tinieblas hay en ÉL), que extiende los cielos como una cortina, que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento (porque del viento oyes su sonido, pero no sabes de donde viene, ni a donde va, así somos todos los nacidos de Espíritu); El que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de FUEGO sus ministros…” Aleluyah!!

Y ésta es la segunda parte, el 2º ejemplo de sus ministros de fuego.

Daniel 3.14-18  Éstos son siervos de Dios, ministros del Dios altísimo, testigos del poder y de la grandeza que hace el Dios verdadero y no las imágenes y diosecillos extraños… nuestro Dios es real, es fiel es verdadero, nuestro Dios es el único todo-poderoso, Él es eternamente y para siempre, Él nos guiará aún más allá de la muerte.

Éste es el mismo Dios de Ananías, Misaél y Azarías conocidos por Nabucodonosor como Sadrac, Mesac  y Abed-nego, ése es el mismo Dios que profesamos, el mismo que confesamos, Jehová de los ejércitos, el Rey de la Gloria.

Ésta historia es maravillosa, porque en el futuro el anticristo se hará una imagen como la del rey Nabuco y el falso profeta le dará vida y a muchos engañarán estas hazañas, por lo que la profecía no es de interpretación privada, sino que al tiempo los que se queden a la gran tribulación, los que sigan en su simulación y soberbia lo verán.

Aquellos tres hombres, miembros de la corte real, siervos de Dios negaron humillarse ante aquella estatua, ellos ya no eran unos adolecentes como los habían llevado en aquel cautiverio, sí, aun eran amigos y compañeros de Belsasar o Daniel pero ellos demostraron que aún en medio de la adversidad, en medio de la prueba, en medio de la lucha y la aflicción, aún en medio del fuego, contaban con la maravillosa y poderosa presencia del Dios altísimo.

Corría el año del 545 a.C. aprox. cuando a Nabucodonosor se le ocurrió construir una estatua de 30 metros de alto por 3 de ancho, tal vez inspirada por aquel sueño que tendría en el capítulo 2 del profeta Daniel, y que al son de la música todos los que la oyeran, se postraran y adoraran a la imagen, y quien no se humillara y adorara fuera echado en el horno de fuego ardiendo…

Amenaza a los MINISTROS de Dios, si no te humillas ante la presión social, ante los vicios, ante la música mundana, ante la presión de tu jefe en el trabajo, si no te postras ante el hambre, ante la adversidad, ante lo que Satanás te ofrece, serás echado en el horno de fuego… es decir se cumple la palabra de Jesucristo ciertamente en el mundo tendrás aflicción…

Y Nabucodonosor consintió en la retribución de aquellos que se negaran a humillarse a la imagen fueran muertos echados en el horno de fuego, pero los MINISTROS de Dios, los SIERVOS de Dios, recordaron lo que dice la escritura: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”, y no faltaba nada más, a los MINISTROS  de Dios no les falta nada más que esto… creer, responder con valor con gallardía, “y si no fuésemos salvados del horno de fuego, sabes que no nos inclinaremos ante nada, ni nadie que no sea nuestro Dios” , al ministro de Dios no le hace falta otra cosa sino amar, respetar, aceptar, creer en Dios, porque ÉL es nuestra pasión, ÉL es nuestra fuerza, nuestro escudo, castillo fuerte ÉL es mi ROCA Y QUIEN LEVANTA MI CABEZA

Y aquellos tres MINISTROS se negaron a adorar la imagen, se negaron a ser hechos trapos de iniquidad e inmundicia, se negaron a aceptar los placeres del presente siglo malo, no se humillaron ante la presión, no se inclinaron ante ninguna cosa material y menos humana… ellos dijeron somos hijos de Dios, somos pueblo de Dios, real sacerdocio, pueblo adquirido por Dios para demostrar, para anunciar las virtudes de aquel que nos rescató, que nos salvo, que nos lavó que nos llevó de las tinieblas a la LUZ ADMIRABLE, Aleluyah!! Ellos le contestaron a Nabuco: v.17-18 Porque nuestro Dios es poderoso, Él es incomparable, es majestuoso, es maravilloso, dice en salmos 34, “… bienaventurado, dichoso el hombre que confía en ÉL…”

Ellos no temieron ser arrojados al horno de fuego, menos aún humillarse, postrarse ante lo hecho por los hombres o los falsos ministros de Dios, entonces cuenta el profeta Daniel, c. 3, v. 21-22 hermanos, existirán entonces ministros del hombre, siervos del mundo, de los demonios, de Satanás que podrán parecer fuertes que pretenderán atarnos y llevarnos a la perdición, a la destrucción, que pretenderán hundirnos aún dentro de la iglesia, aún dentro de nuestra familia que nos orillarán y nos arrojarán al horno de fuego ellos ya están muertos pero aún en medio del fuego, en medio de la prueba, de la adversidad, en medio del dolor EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO… su mano poderosa se ha extendido y te ha tendido socorro, salvación, te ha dado esperanza, debes recordar lo que dice el siervo David en salmos 136, “que Dios te ha rescatado de tu mala manera de vivir con mano fuerte y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia…” no importa que te digan que no vales la pena, que otras personas son puestas antes que tu, que antes que tu bienestar prefieren el bien de personas perdidas, no importa que tus padres te digan que por seguir el camino de Jesucristo que ya no eres su hij@... Dice la escritura que aquellos que te lleven al horno de fuego serán consumidos, serán muertos, serán destruidos… TU SIGUE A CRISTO, CENTRA TU OBJETIVO EN JESUS, EN EL AUTOR Y CONSUMADOR DE NUESTRA FE, CONFÍA EN ÉL…

A aquellos hombres los arrojaron hacia la muerte, los botaron de sus casas, de sus puestos de sus trabajos, buscaron que se humillaran y los arrojaron al horno de fuego no común sino siete veces más caliente (como un problema más grande de lo común), la mano de hombre los echó al fuego… pero la mano de Dios los sacó de él y dice el verso que leíamos al principio… “… que ese fuego no te quemará, ni llama arderá en ti…” porque Dios te ha escogido, te ha recogido, te ha cubierto bajo la sombra de sus alas, y cuando el propósito de Dios se cumpla en ti, aún en medio del fuego te dirán: Daniel c. 3, v. 24-25 Porque quien está contigo es el hijo de Dios, es el cordero inmolado, es el primogénito de toda creación, es Dios mismo… Él está contigo en medio del fuego, Él está contigo en medio de la prueba, en medio de la adversidad, del dolor… si tu lo reconoces como tu Dios serás bienaventurado, serás dichoso, serás bendito… su mano fuerte te ha protegido, te ha guardado… él, ÉL está aquí… y entonces todos aquellos servidores del mundo, del hombre, de Satanás te dirán: Daniel c.3, v.26-28, serás llamado siervo del Dios altísimo, por tu fe, por tu confianza en Dios, caminarás en medio del fuego y no te quemarás, saldrás de ÉL, te gozarás, te alegrarás y te regocijarás por la grandeza que tu Dios ha hecho contigo rescatándote de todo mal de todo dolor, de toda adversidad, de toda inmundicia… ÉL habrá hecho contigo maravillas y grandes proezas, y serás testimonio de HECHO y en VERDAD… porque ni aún tus vestiduras, ni tu cuerpo, ni aún uno de tus cabellos será tocado, ni siquiera olerás a fuego porque tu Dios te habrá auspiciado, te habrá tomado, te habrá rescatado con señales, prodigios, con milagros, con mano fuerte y brazo extendido, con hechos aterradores, con su presencia… porque ÉL es Dios, ÉL es Jesús ÉL nos guiará aún más allá de la muerte…

 

Éste es su Dios hijitos, éste es su Dios pequeños…

Él sabe quién es su ministro, quienes son sus siervos, el te ha escogido para escuchar hoy esta palabra, en salmos 139 dice “… mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas estas cosas… sin faltar una de ellas”

A sus MINISTROS les dice: Isaías 43.1-4

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.”

 

Y éste día dice Lucas 4.21 “… Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

 

AMEN



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