La purificación del templo de Dios |
| Miércoles, 12 de Abril de 2006 00:48 |
En el templo de Jehová, en Jerusalén, los vendedores de animales para sacrificio y cambistas habían hecho su negocio, en ese lugar compraban y vendían palomas, bueyes, ovejas, cabras y todos los animales que se usaban para las ofrendas y sacrificios a Dios, además tenían algo así como casas de cambio donde cambiaban el dinero de los visitantes por monedas que sirvieran para comprar en los otros negocios.
Lecturas: Mateo 21 12-17, Marcos 11 15-18, Juan 2 13-22 Cobraban de manera deshonesta grandes cantidades, podemos pensar que en ésta época del año, en que la pascua estaba a unos cuantos días, eran aún mas las comisiones que cobraban, ya que estaba muy cerca la pascua, en unos cuantos días sería la pascua y todos los devotos judíos debían hacer sus ofrendas y sacrificios, puesto que venían de todas partes del mundo a celebrar la pascua en el templo no podían cargar con los animales para el sacrificio, así que tenían que pagar los altos precios a que les vendían ahí. La Pascua fue instituida por Jehová cuando en el último día del cautiverio en Egipto les mandó realizarla, comiendo la carne de la víctima inmolada, asada al fuego, con panes con hierbas amargas, comiéndolo rápidamente, y poniendo la sangre de la víctima en los postes de la entrada de la casa, y es una de las tradiciones mas solemnes de Israel. Sin embargo, el templo no es mercado, no es un lugar para estar vendiendo y comprando mercancías, sino es casa de oración y alabanza a Dios, por esto el Señor se enojó y lanzó fuera a todos los vendedores, a sus mercancías y a su dinero, purificando el templo. Por que Dios mismo dice en Salmos 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Dios prefiere por mucho un corazón entregado, que le ame profundamente que todas las ovejas y bueyes juntos, pero la presencia de los mercaderes en el templo hacían todo excepto generar la ofrenda agradable a Dios, por esto el Señor purificó el lugar limpiándolo de toda inmundicia, y enseñando al pueblo que quería oírle. En ese lugar había intereses de los sacerdotes y de los maestros de la ley, seguramente algunos de los vendedores estaban contratados por ellos o les daban alguna comisión o soborno para permitirles estar vendiendo dentro de un lugar sagrado, a pesar de que ellos mismos sabían que era malo lo que hacían, y por eso se enojaron tanto, por que buscaban sus intereses y no los de Dios, querían el dinero mas que la alabanza a Dios, tenían en su mente el materialismo con la imagen del césar en vez de un cántico de adoración a Jehová, y el que Jesús estuviera echando a todos los vendedores fuera afectaba directamente sus intereses económicos. Muchas veces hemos visto en la historia, tanto remota como reciente, que el dinero hace que la gente pelee, se golpee y se mate, que grandes amigos se desprecien y que hermanos se odien, hemos visto como hay gente capaz de traicionar a sus mas grandes amigos y a su misma familia por un poco de dinero; incluso ahora en nuestra sociedad esto ocurre frecuentemente, podemos ver como familias una vez unidas se destrozan cuando al morir un familiar se pelean por la herencia, como amistades de mucho tiempo terminan en la ruina por dinero o como una persona fiel se corrompe por unos cuantos billetes. No es de extrañar que los sacerdotes hayan hecho lo mismo, y traicionaran a Dios por algunas monedas, tampoco es de extrañar que el avaro del grupo vendiera a su maestro por un poco de dinero y por supuesto tampoco es de extrañar que los doctores de la ley prefirieran destruir a aquel que hablaba de honestidad y de amor a Dios en vez de dinero. Pero había llegado el momento de la purificación, y Señor entró a ese templo y lo purificó, saco a los cambistas que lucraban con ganancias deshonestas y usureras, ahuyentó a los animales de los vendedores de ofrendas, que tenían su ganancia en la necesidad de los que deseaban ofrecer ofrenda a Jehová, y abusaban de manera deshonesta, alejó a los que tenían amargura y avaricia en su corazón, pensando solo en su propio beneficio, sin importarles que la gente a la que debían enseñar estuviera totalmente errada por sus enseñanzas vanas. Eso le acarreó odio de parte de esa gente, que estuvo planeando como destruirlo, por que atacaba sus intereses deshonestos. Pero ahora vemos en 1 Corintios 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? y en 1 Corintios 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Los sacerdotes y escribas tenían ídolos dentro del templo, el ídolo del dinero, de la avaricia, de la deshonestidad, de la egolatría, y Dios detesta los ídolos, no por nada los primeros dos mandamientos hablan de que tanto abomina a los ídolos, y lo ratifica en 2 Corintios 6:16 16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Ahora nosotros sabemos que somos templo de Dios, que nuestro corazón es su altar, donde se le hacen sacrificios. Pero ¿que tipo de sacrificio se le hace ahí? ¿acaso tendremos todo un mercado dentro? Piense esto, si lo que a usted le preocupa en su corazón es el dinero, entonces hay cambistas usureros en su corazón, que no le dejan pensar claramente, porque sólo piensan en oro y plata, en como cambiar lo que sea por mas dinero, en avaricia y en la forma de robar a los demás, incluso a Dios. O si usted ofrece cantos de alabanza y adoración pero no los siente, entonces tiene un mercado de animales para sacrificio dentro, palomas, bueyes, ovejas y cabras que no son dedicadas con amor a Dios, sino a la propia imagen, para que todos vean que bien canto, o que tan espiritual soy, pero lo último que tengo en mi mente es que el Señor reciba ese sacrificio de manera agradable. Entonces le estoy robando a Dios su sacrificio, y convirtiendo su templo en una cueva de ladrones. Pero, al igual que en el templo de Jerusalén, Jesucristo puede entrar hoy en su corazón y purificarlo, echando fuera a todos los ladrones que lo contaminan, al ego que esta en el lugar santísimo y que se expresa con la vanidad y soberbia, haciéndonos creer mas de lo que somos, al egoísmo que esta en el lugar santo, generando un deseo de servirme y de ser servido por todos, en vez de servir a Dios y a los demás; al materialismo y la simulación, que están en los atrios, el materialismo que nos hace pensar en las necesidades física primero y simulación que nos dicta una manera de vivir engañosa queriendo hacer creer a todos que somos algo que no somos, y poner todo en orden, dejando que el Espíritu Santo sea el que esté en el lugar santísimo y usted le adore con su vida y conducta, con su obediencia y mansedumbre, con su sacrificio de alabanza y adoración real, con su humildad exaltándole en todo momento. Le invito hermano, que medite unos momentos, y se asome al templo en el que está, ese templo único, y verifique si es un lugar puro o requiere ser purificado. Si lo requiere, pase ahora mismo, y pida al purificador, a nuestro Señor, que eche fuera todo estorbo y todo ladrón, todo pensamiento que robe a Dios su espacio y que después de limpio, entre y habite ahí, y si usted considera que su corazón es ya un templo de Dios, entonces ore por los hermanos que requieren limpieza. Dios le bendiga. |