La victoria de la vida |
| Miércoles, 28 de Octubre de 2009 17:57 |
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Reflexión especial del día de muertos El hablar de la muerte nos lleva a meditar en muchas cosas, y si es que hablamos de la muerte también debemos hablar y meditar acerca de la vida, pero el hecho, por el tiempo que tenemos por delante, es que debemos poner frente a nuestras vidas cristianas lo que la temporada de muerte o muertos viven nuestras culturas. Como amigos e hijos de vida (porque Jesucristo es la Vida) podemos considerarnos afortunados, dichosos, bienaventurados porque somos aún superiores a la muerte, motivo por el cual no debemos temer a nada que la muerte involucre, porque Jesucristo venció a la muerte, Jesucristo hizo pedazos el sepulcro, el vive, resucitó, y todos los que somos sus hijos somos copartícipes, herederos y coherederos de su gloria, de su poder y de su victoria. Coloquialmente, para los habitantes del planeta tierra, describen que la muerte es: “la extinción de la vida”, “el término de la vida”, “el cese de las funciones vitales”, medicamente es la incapacidad de sostener la homeostasis entendiendo por ésta “la organización estructural y funcional de los seres que tiende hacia un equilibrio dinámico”, la mitología griega la define como el ser que toma la vida de los mortales y la termina, es conocida como Tánatos. Y de esta definición podemos tomar para nuestra reflexión, ¿Por qué si el hombre es la corona de la creación debe tener una existencia más corta que las que tienen otras formas animadas de nuestra dimensión? ¿Por qué el hombre teme tanto a la muerte?, ¿Por qué existen cultos (o días especiales) dedicados a venerar a un postrer enemigo ya derrotado?… muchas preguntas surgen, muchas interrogantes, e incluso muchos enigmas y misterios envuelven todo lo relacionado a la muerte. Quiera Dios que en este tiempo comprendamos que los que somos del pueblo de Dios (del Dios vivo) y no la iglesia apóstata (Católicos romanos) aprendamos a discernir espiritualmente lo que Jesucristo nos revela a través de su palabra Fiel y Verdadera y no dejarnos mover con las costumbres o tradiciones locales que no buscan sino desviar nuestra verdadera adoración al Dios vivo, al único Dios verdadero… y tanto más hacer salir a todos aquellos que vagan sin luz, sin esperanza y sin fe de dichas costumbres; muchos podrán decir: “es para divertirse”, mentira, “es para convivir”, mentira, otros dirán “debemos venerar a lo que es más poderoso que nosotros”, mentira, para el pueblo de Dios, para los que hemos sido lavados y comprados con la sangre preciosa de Jesús, al único que debemos y nos conviene adorar y convivir y ser felices es con el autor y consumador de la Vida, su nombre Cristo Jesús, el Ungido de Dios por quien existe y coexisten todas las cosas, aquel que es tan poderoso que hizo el universo, la naturaleza, permite la existencia de las cosas animadas e inanimadas, a él sea la Gloria por todos los siglos, Amén. Ahora bien podemos recopilar varios pasajes que concuerdan con lo que debemos sustentar, porque si bien sabemos que todos habremos de pasar por la muerte, es importante recalcar que nosotros somos adoradores de la vida y que buscamos la vida eterna y que conocemos que existen tres tipos de muerte que nos involucran o que involucran a todo ser humano habitante de la tierra, la primera muerte es la MUERTE ESPIRITUAL, Efesios 2.1-2 nos dice: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, con forme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” Las características de esta muerte son visibles a los ojos del pueblo de Dios ¿cómo lo sabemos?, por la vida que incluso muchos que se dicen cristianos llevan, hay muchos que siguen en las filas de los “muertos en vida” ya que no han NACIDO DE NUEVO, no han ACEPTADO A CRISTO COMO SU SALVADOR, y por lo tanto operan las obras infructuosas de la carne, todos aquellos que practican tales cosas están muertos en el alma, ésta es la primer muerte todos aquellos que no hacen la voluntad de Dios y que menosprecian el sacrificio de Jesucristo son aquellos muertos, más Jesucristo ofrece vida y dádivas y gozo y paz en el espíritu. La segunda muerte que conocemos es: la MUERTE FÍSICA coincidiendo plenamente en las definiciones terrenas que la ciencia nos ofrece, pero además podemos añadir a este punto que, la muerte siempre va a simbolizar SEPARACIÓN, la muerte separa y es importante señalarlo ahora, antes de dar a conocer el tercer tipo de muerte, ya que ese último es el más TERRIBLE que pudiera ocurrir a cualquier alma, a cualquier ser humano; pero antes debemos puntualizar que una vez separada el alma (o espíritu para los creyentes) del cuerpo físico, ya no existe algún tipo de retorno a dicho depósito (cuerpo físico), bastará recordar lo que uno de los libros de sabiduría nos dice: “…el polvo vuelve a la tierra como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio…” Dios proveyó del hálito de vida al hombre cuando sopló de su nariz aliento de vida y dice la escritura: “… y fue el hombre un ser viviente…”, motivo por el cual Dios es el dueño de todas las almas, a Él se le entregarán cuentas de lo que se haya hecho en la tierra sea bueno o sea malo, y sobra decir que el hombre siempre ha preferido tener una relación “aparte”, “independiente”, “autónoma” al tipo de vida que ofrece Jesús, y cuando su alma se separa de su cuerpo, cumplen lo señalado en las sagradas escrituras cuando dice: Génesis 3.19 “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”. Así que la MUERTE FÍSICA es la segunda muerte a la que hemos hecho mención y a la que cualquier ser humano habitante de la tierra va caminando. El tercer tipo de muerte es la MUERTE ETERNA a la que la Biblia llama <Muerte Segunda> Apocalipsis 20.12-15 dice: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” el final del versículo 14 dice: “…esta es la muerte segunda…” para el cristianismo es la MUERTE ETERNA donde hay una completa separación entre el Espíritu Eterno (Dios) y el alma del hombre, donde ya no hay más retorno, donde declara el mismo Señor Jesús “… Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes…” allí será el lloro y crujir de dientes y serán atormentados junto al Hades, junto a la muerte, junto a la bestia y junto al falso profeta y su tormento durará día y noche por los siglos de los siglos. Por esto predicamos, para que todos los que van hacia el infierno sean rescatados, para que todos los que mueren si fe sin esperanza y sin luz tengan una oportunidad de ser partícipes de las bendiciones celestiales junto a Jesús. Concluyendo esta parte podemos decir que aquellos que físicamente mueren en sin Cristo como su salvador están condenados al lago de fuego. Hoy hay muchos muertos en vida, si a algunos de ellos llegara a tocar la muerte su puerta, éstos morirían en sus pecados y su destino final es el lago de fuego y esta es la muerte eterna. Pero para el cristiano el temor de la muerte ha dejado de ser una realidad porque él ya no tiene que luchar con el pecado cuando va a la presencia de Dios, pecado que es el aguijón de la muerte, Cristo ha removido el aguijón por su muerte expiatoria, dejar esta vida es una ganancia positiva, trae un mejoramiento en la condición del cristiano porque la muerte física no se enseñoreará más de nosotros al grado de decir que la muerte no tiene poder para separarnos de Cristo, Romanos 8.38-39 dice (paráfrasis): “Por lo cual estoy seguro de que no la muerte… nos podrá separa del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Ahora bien de las ofrendas rendidas en “memoria” a los difuntos, el pueblo de Dios no debe participar, porque a los muertos sin Cristo los separa una “gran sima” de manera que los que quisieran pasar de uno a otro lado (estado de muerte a la dimensión de la vida), no pueden, así lo señala Lucas capítulo 16, versículo 26, no existen caminos hechos de flores, de ofrendas, de dulces, no, lo único que se está exaltando allí es la adoración demoniaca, la adoración satánica, no hay vuelta para los que han muerto, una vez muertos deben de comparecer ante el tribunal de Dios y todos los ritos u ofrendas dedicadas a los muertos pequeños o grandes son abominación, se considera hechicería, idolatría e incluso adivinación, todo esto son tradiciones satánicas de ritos satánicos que nacen de los Países Nórticos en Europa (Noruega, Irlanda, Escocia y toda el área de Holanda y Bélgica principalmente) donde sacerdotes druidas y celtas (que no son sino satanistas, sectas satánicas invocadores de demonios) sacrificaban al principio, animales derramando la sangre de ellos en los altares en honor a Satanás, posteriormente “evolucionando” el demonio les pedía sangre humana y ellos decidieron (movidos por los demonios) secuestrar de los pueblos cercanos, jóvenes mujeres vírgenes tocando cada año las puertas de las casas para pedir una “ofrenda” al demonio a cambio de paz, a cambio de no incendiar, destruir y matar a los habitantes de aquella casa, dicha ofrenda eran las vírgenes y posteriormente fueron pequeños bebes que con su sacrificio demoniaco, lograban “mantener” el “equilibrio” entre las fuerzas ocultas y satánicas y las personas de esa época; todo esto era orquestado por sacerdotes druidas y celtas (todo esto se puede consultar en la historia de los países nórdicos de los años 1300 a 1500 época del oscurantismo) poseídos de fuerzas satánicas y demonios. Al tiempo esto se convirtió en costumbre que para el tiempo actual se llamó Halloween cuya palabra quiere decir: “Hola al más allá”, y que hoy muchos niños y adolecentes forman parte sin saber que rememoran y qué clase de invocaciones y posesiones proveen para su espíritu. Las ofrendas a los muertos son parte del mismo evento que no es más que una “celebración de la vida de los ancestros”, en una fecha particular, visto culturalmente, radica desde antes del tiempo de la conquista española en territorio mexicano, pero siendo esto parte de la idolatría que Dios abomina, porque si bien muchas personas no saben realmente lo que pasa, sí están prestando homenaje, culto a alguien fallecido, sean padres, hermanos, hijos u otro tipo de parientes o amigos, Dios rechaza tales cultos y rituales y muchísimo peor todo lo puesto en las ofrendas o altares, en términos espirituales se está rindiendo homenaje, adoración, reconocimiento a los muertos o a otros espíritus que jactan de recibir dichas ofrendas y homenajes pero al único a quien se debe rendir honor es a Jesús, alguno se preguntará “bueno yo quiero rendir honor a la persona amada” bueno debemos entonces reconocer sus obras, alabar los triunfos EN VIDA, muertos ya no tiene ningún sentido, y si es que el motivo por el cual se rinde reconocimiento es DIGNO de ser reconocido, y esto principalmente son las obras apegadas a edificar el Reino de Dios en la tierra. Teniendo entonces como premisa que el poner ofrendas o altares a los muertos es idolatría, la escritura nos dice: 1ª Corintios 8.7 “Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina” es decir el pueblo de Dios no debe de participar, ni homenajear dichas prácticas que son idolatría, son abominación a Dios teniendo presente esto, que si queremos estar cerca de Dios, cerca de sus bendiciones, cerca de su amor, debemos alejarnos de practicar tales cosas que como dice la escritura: “…quienes practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.” Gálatas 5.21 Así pues hermanos, debemos adorar y rendir homenaje es decir alabanza a través del fruto de labios que confiesen el nombre precioso de Jesús, es el único que debe de ser bendecido, y quien debe de recibir nuestras ofrendas, dice la escritura: “… sorbida es la muerte en victoria, ¿dónde está oh muerte tu aguijón?, ¿dónde oh sepulcro tu victoria?” ¿Dónde está su poder hacia nosotros?, ¿tendrá poder para hacer dejar de funcionar nuestro organismo físico? Tal vez sí, pero sólo si Dios se lo permite, sólo si es la voluntad de Dios, y después ningún poder tiene sobre los que somos hijos de Dios, ninguna influencia, ningún efecto, porque nuestra vida ya ha sido comprada a precio de sangre a través del único sacrificio que puede rescatarnos de toda muerte, el Sacrificio Vicario de Jesús, ésta es la victoria dice la escritura: “mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” 1ª Corintios 15.54-57 Es decir la muerte no tiene ningún poder sobre nuestros espíritus si es que nosotros no participamos de su adoración y rendimos nuestras almas en culto a la muerte, ¡Tiene Poder la Sangre de Cristo!, de otra forma, ningún poder tiene sobre nosotros, sino el que Dios le pueda permitir, y si éste actuara en contra de nuestra vida física, tenemos la certeza de que al morir en la dimensión de tierra, podemos estar seguros que inmediatamente después veremos el Rostro Precioso de Cristo Jesús, si es que le hemos aceptado como nuestro Señor y Salvador, porque así se cumple la escritura que dice: “…todos seremos transformados… porque es necesario que esto corruptible (el cuerpo) se vista de incorrupción (cuerpo glorificado), y esto mortal se vista de inmortalidad y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de que está escrita: SORBIDA ES LA MUERTE EN VICTORIA” 1ª Corintios 15.53-54 Por tanto dice el Señor, deja que los muertos entierren a sus muertos, tu ven y sígueme; Jesús te hace una invitación, te dice aléjate de lo que se dedica a la muerte, aléjate de los muertos, deja la muerte y sigue a la vida, deja las cosas que te hacen perecer y que pertenecen al reino de las tinieblas, Jesús ofrece VIDA y vida en abundancia, Jesús ofrece Salvación, Perdón, Dicha, Gozo, Paz, y un reino preparado para Tu vida, lejos del lloro y crujir de dientes en el infierno, lejos de toda angustia… VIVE PARA CRISTO, vive ahora que puedes optar por la vida, vive ahora que tienes la oportunidad de rechazar todo lo malo, todo poder demoniaco, todo poder que ha sido otorgado a la muerte, recházalo, porque ya ha sido derrotado, se capaz de decidir a quién servir a quién presentar tus ofrendas y tus alabanzas, sirve a Dios, sigue a Dios, ÁMALE, porque Él dio su vida para que tu tengas vida, el estregó su cuerpo en ofrenda para que tu le rindas ofrenda a él… Él te AMA y espera que optes por Él, Él espera que rechaces toda invitación a unirte a aquellos que tienen preparado su lugar en el infierno y que aceptes la invitación que Él te ofrece en el Reino de los Cielos donde gozarás de vida y vida eterna. Ven y sirve a Cristo, la escritura dice: “mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Oseas 4.6 no te dejes involucrar, ni presionar por lo que dicen en la calle, en el trabajo, en la escuela o con las familias que no conocen de Dios, que tu vida que tu hogar que tus seres queridos rindan honor al que vive y vive para siempre, rechaza toda oferta de Satanás, rechaza todo homenaje o culto u ofrenda a los muertos porque son cosas que ofenden a Dios, si quieres estar con Dios lo mejor es que ofrezcas tu vida, tus actos, tus palabras a Dios… Él te espera con los brazos abiertos y espera que le entregues tu vida como ofrenda, de todo corazón. Que Dios te bendiga, te guarde en este y en todo tiempo, y que siempre resplandezca su rostro sobre ti, no perezcas en la adoración de los impíos, sino crece en la perfección y alabanza, en la inmortalidad y la santificación, en el respeto y la reverencia a las cosas santas, y esto lo podrás obtener tomado de la mano de Jesús, mas infinitas e innumerables bendiciones, porque Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, ÉL lo dijo y así lo hará. Ésta es pues la victoria de la vida, éste es el triunfo de Cristo, que nada, ni aún la muerte puede separarnos de su amor, ésta es la victoria de Jesús, que una vez probó de la muerte para darnos vida pero resucitó al tercer día y se vistió de Gloria y de Honra para que nosotros también nos vistamos con su Gloria Eterna… y por su sangre preciosísima tenemos entrada en los lugares celestiales para la Gloria de su nombre. AMEN. |