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Deseo iniciar haciendo una pregunta. ¿Cuantos se han perdido en las autopistas alguna vez? Esto es algo que sucede con frecuencia cuando vamos de visita por primera vez a un lugar. Entonces lo que sucede es que en ocasiones llegamos a lugares dónde tenemos que hacer una decisión, es decir, tendremos que doblar a la derecha o a la izquierda, y si no tomamos el camino adecuado, pues entonces nos atrasamos en llegar a nuestro punto de destinación o nos perdemos completamente. ¿Le ha pasado eso a alguien alguna vez? Esto, por supuesto, es algo que sucede solamente cuando no tenemos instalado en nuestro vehículo uno de esos dispositivos de posicionamiento global que nos habla e indica exactamente lo que tenemos que hacer para llegar a nuestro destino. Éste es el tema que estaremos explorando hoy; hoy vamos a examinar el camino que estamos atravesando. Éste es un tema que quizás algunos encuentren un poco fuerte, pero tenemos entender que en ésta vida solo existen dos caminos que podemos tomar. Tenemos que comprender que como cristianos no existen rutas alternativas; para el cristiano solo existe un camino. Pasemos ahora a la palabra de Dios y exploremos éste tema.
Filipenses 3:17-21 - Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
Como acostumbro a decir, para poder tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Primero de todo debemos saber que Pablo escribió ésta carta desde una prisión en Roma. Esto es algo que queda claramente reflejado en Filipenses 1:13 cuando leemos, “de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.” ¿Por qué debemos notar éste detalle? Es importante notar esto porque ese pequeño pedazo de información nos revela el estado de mente de Pablo al escribir ésta carta. Esto nos deja saber que Pablo seguramente estaba sufriendo de cierto nivel de ansiedad, y que se encontraba preocupado por su futuro. Digo esto porque la realidad del caso es que él estaba esperando ser juzgado y luego ser ejecutado. Él sabia muy bien que su juicio seria seguido por su ejecución, y esto es algo que queda muy bien ilustrado según encontramos en 2 Timoteo 4:6 cuando leemos, “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.” Pero no obstante su situación personal, no obstante la ansiedad que él seguramente estaba experimentando, su mayor preocupación fue por la iglesia. ¿Qué es lo que le preocupaba? Lo que le preocupaba es que el demonio había comenzado a tratar de destruir la obra de Dios a través de las falsas doctrinas. En esos momentos la iglesia de Filipos estaba confrontando falsos maestros que se habían unido, y dichos maestros atacaban la cruz de Cristo. Esto es algo que queda muy bien reflejado en su advertencia a ellos como encontramos en Filipenses 3:2-3 cuando leemos, “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. 3Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.” Creo que ahora ya todos tienen una mejor imagen de las circunstancias en ese entonces, así que manteniendo estas cosas en mente.
Lo primero que encontramos aquí es que el apóstol dice "Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros." Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Nos está diciendo Pablo que él era perfecto y a él es quien debemos imitar? La respuesta es un absoluto no, ya que en Filipenses 3:12-14 encontramos que él nos dice, “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Pero entonces ¿qué nos está diciendo con todo esto? Lo que nos está diciendo con todo esto es que queramos admitirlo o no, todo creyente tiene los ojos del mundo puesto sobre ellos. El mundo fija su vista en los creyentes porque todo creyente ejerce cierto tipo de influencia en éste mundo. Puede ser que no queramos tener esa influencia, pero la realidad de todo es que de la manera que vivimos y actuamos influencian a otras personas.
Demás está decir que la influencia que ejercemos en éste mundo puede ser algo positivo o negativo. Digo esto porque cuando tomamos el tiempo de pensar en las decisiones que tenemos que hacer, y de consultar a Dios antes de llegar a una determinación, entonces nuestras acciones serán algo positivo. En otras palabras el mundo vera lo que siempre debe ver en un creyente, y esto es que actúa según el amor y misericordia de Dios. Pero cuando no tomamos el tiempo de hacer éstas cosas, y nos dejamos llevar por los impulsos o emociones, entonces no siempre actuaremos de la forma que debemos actuar. Demás está decir que cuando esto sucede el demonio no pierde la oportunidad para abochornar no solo a la persona que actuó mal, sino para abochornar al pueblo de Dios en su totalidad. Y es por ésta misma razón que cómo creyentes fieles, nosotros tenemos que escoger nuestro camino cuidadosamente. Yo sé que en ocasiones esto puede ser un poco difícil, y es algo que se nos dificulta porque tendremos que batallar en contra de nuestra propia carne. Sé que la batalla puede ser difícil, pero de algo que todos podemos estar muy seguros es que la guerra ya ha sido ganada. Fíjense como esto es algo que queda muy bien ilustrado en Hebreos 2:14 cuando leemos, "...Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo...." Dile al hermano que tienes a tu lado, Cristo venció por ti.
Continuando leemos “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.” Aquí es donde comienza el peligro para muchos. Digo esto porque existen muchos que se han sometido a doctrinas y/o opiniones que van completamente en contra de lo que Dios desea. Estamos hablando de personas que actúan sabiendo que lo que hacen no es agradable a Dios, y que no se conforma a Su voluntad, pero que piensan que no es lo suficiente malo como para que Dios les condene. En otras palabras estamos hablando de personas que piensan que existe un camino en el medio. Personas que piensan que existe un camino que podemos atravesar que nos permitirá quedar bien con el mundo y con Dios a la misma vez. Dile a la persona que tienes a tu lado, esto se va ha poner fuerte. Pero la realidad del caso es que no existe tal camino, y esto es algo que nuestro Señor nos dejo muy claro según encontramos en Mateo 12:30 cuando leemos, “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.” Como podemos ver, la realidad del caso es que o escogemos los caminos de Dios, algo que nunca concurrirá con las cosas de éste mundo, o escogemos seguir en el mundo, algo que nunca será aceptado por nuestro Rey y Salvador. Hermanos, solo existen dos caminos a escoger, no existe un camino en el medio. Permítanme ilustrarles el punto que deseo que entiendan de otra forma.
Es igual que cuando nos invitan a ir a un lugar por primera vez y no conocemos la geografía del sito. Lo más normal es que recibamos la dirección y que se nos den instrucciones de como llegar. Entonces nos montamos en nuestro vehículo y empezamos a seguir las instrucciones, pero si no estamos alertas, o cuando no seguimos las instrucciones al pie de la letra, lo más seguro es que nos pasemos de la salida donde nos debíamos bajar. Otra cosa que sucede con frecuencia y que estoy seguro que a todos nos ha pasado, es que cuando estamos confundidos o no estamos completamente seguro de lo que debemos hacer, entonces nos movemos a la línea del centro y aguantamos la marcha o nos detenemos completamente entre lo que decidimos si seguimos derecho, doblamos derecha, o doblamos a la izquierda. ¿Le ha pasado esto a alguien? Ahora bien, ¿qué tiene que ver todo esto con seguir a Cristo? La respuesta es fácil. Lo que sucede con frecuencia es que muchos comienzan a seguirle, en otras palabras, comienzan siguiendo las instrucciones tal como están en la palabra de Dios, pero en ocasiones cuando llega el momento de tomar una decisión o escogen ese camino imaginario del medio, o permiten ser influenciados por la carne y escogen atravesar el camino equivocado. Con esto no les estoy diciendo que tenemos que ser perfectos puesto que nunca lo seremos, pero si les estoy diciendo que tenemos que tener más cuidado del camino que tomamos. Escúchenme bien pueblo de Dios; cuando un placer de éste mundo es más importante que servir y alabar a Dios, entonces démonos cuenta que estamos viajando por el camino equivocado. Si no podemos decir que no a las cosas del mundo sin titubear, entonces démonos cuenta que nos encontramos en la senda del medio indecisos de como proceder. Una vez que esto sucede entonces vienen los ataques del enemigo, vienen las dificultades, viene el sufrimiento.
Como creyentes fieles a Dios debemos reconocer que solo existe un camino que nos conducirá a la eterna presencia de Dios. Esto es algo que nuestro Señor nos dejo muy claro según encontramos en Juan 14:6 cuando leemos, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Cuando decidimos no seguir el camino de Dios, cuando escogemos viajar por ese otro camino porque quizás la vida nos será más fácil, o quizás obtendremos mayores riquezas, o más fama, o cualquier otra cosa que éste mundo nos pueda ofrecer, entonces nuestro Dios deja de ser Jesucristo y pasa a ser las cosas de la carne. La realidad es que cuando una diversión o una actividad es más importante que venir a escuchar Su Palabra, y venir a alabar Su Santo nombre, entonces hemos escogido servir a otros dioses. Quiero que nos fijemos en éste detalle aquí para que entiendan bien lo que les digo. Aquí vemos que el apóstol dice “cuyo dios es el vientre." Pero, ¿qué quiere decir esto? Para entender bien el significado de esto tenemos que examinar el significado de la palabra “vientre”. La palabra vientre usada aquí viene de la palabra Griega “koilia” y uno de sus significados es “ser dado a los placeres del paladar, a la glotonería.” ¿Qué nos está diciendo aquí la Palabra con esto? Lo que nos está diciendo es que si nuestro apetito por las cosas del mundo nos domina, entonces somos enemigos de la cruz. Nosotros no debemos concentrarnos en las cosas de éste mundo ya que todo esto que está aquí es temporal. Esto es algo que queda muy bien declarado por nuestro Señor según encontramos en Mateo 24:35 cuando leemos, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Todo lo que tenemos en éste mundo puede ser perdido en un abrir y cerrar de ojos; nada de lo que ofrece el mundo puede ser comparado con lo que a nosotros nos espera. ¿De qué les hablo? Continuemos ahora y veamos.
¿Qué nos espera? Pablo responde la pregunta fácilmente cuando nos dice "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas." Nosotros no somos de éste mundo, así que el camino que se nos ha demostrado no es para que nos quedemos aquí. La Palabra de Dios para el creyente fiel es el mapa perfecto de cómo llegar y permanecer en la eterna presencia de Dios. Es importante que notemos la palabra clave que he pronunciado cuando dije “permanecer.” Digo esto porque desdichadamente existirán muchos que llegaran a la presencia de Dios, pero que no podrán permanecer debido al camino que han escogido atravesar durante su vida. Esto no es algo que yo he inventado y es algo que me da tristeza decir; me da tristeza decir porque desdichadamente todos nosotros aquí conocemos a personas que profesando ser creyentes no sirven a Dios, y que si no cambian algún día escucharan lo que encontramos en Mateo 7:22-23 cuando leemos, “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” La Palabra de Dios es el mapa perfecto que nos traza el camino que debemos seguir para llegar al cielo. La Palabra de Dios son las instrucciones que se nos han dado para que nunca tengamos que parar y decidir cual vía tomar, sino que son las instrucciones que nos conducirán con exactitud a nuestra mansión eterna. Fíjense como lo dijo el Señor en Juan 14:2 cuando leemos, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
Para concluir. Todos debemos examinar cuidadosamente el camino por el que andamos. Tenemos que estar muy seguros a quien seguimos. Tenemos que estar muy concientes de la realidad de que nosotros todos estamos siendo vigilados por el mundo. Nada le daría mejor placer al diablo que poder abochornar al Cuerpo de Cristo. Recordemos siempre que de la manera que hablamos, lucimos, y nos comportamos ésta bajo cuidadosa observación. En ocasiones nosotros hablamos y pensamos que nadie nos está haciendo caso, pero en realidad si lo están. Quiero hacer una pregunta a los que tenemos hijos pequeños, ¿le ha repetido su niño laguna vez una conversación que usted ha tenido con otra persona? Yo no sé del resto de nosotros aquí, pero mi hija es como un radar. Ella puede estar jugando a las muñecas, o coloreando, o haciendo cualquier otra cosa, y uno piensa que no está prestando atención, pero no se le escapa nada. El mundo es de la misma manera, pensamos que nadie nos está prestando atención, pero la realidad del caso es que nos están vigilando de cerca. Las instrucciones de como llegar a nuestra nueva ciudad, de como llegar a nuestro nuevo hogar han sido dadas cuidadosamente. La Palabra de Dios es como ese dispositivo de posicionamiento global que nos habla y nos guía con exactitud para que podamos llegar a nuestro destino sin extraviarnos. No es necesario tener que parar en medio de la jornada a pedir direcciones, y no podemos permitir que el enemigo nos confunda, o que nos seduzca a través de nuestro apetito por la cosas de este mundo. Recordemos siempre que a pesar de lo que las religiones enseñen, a pesar de lo que las doctrinas traten de probar, a pesar del la manera de pensar que podamos adoptar, la realidad de todo es que solo existen dos caminos. Solo existe el camino que nos conducirá a permanecer en la presencia de Dios, y el otro que nos conducirá a la eterna condenación. Recuerda lo que nos dice el Señor en Mateo 7:13 cuando leemos, “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.” Examina hoy tu vida y determina en qué camino andas. Todavía tienes tiempo de escoger. Escucha y presta atención a la Palabra de Dios, no sea que por no estar alerta te extravíes de donde Él desea que estés.
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