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Lunes, 02 de Marzo de 2009 16:13 |
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OH aquel día glorioso cuando el Señor envíe a sus ángeles por cada uno de nosotros, dice un himno tradicional. . . “ojala y fuera hoy”. . .
Mucho tiempo hemos esperado, mucho tiempo hemos sufrido, mucho tiempo hemos padecido con paciencia como cada una de las profecías de Dios se cumplen poco a poco, hambres, muertes, pestes, guerras. Pero dice la escritura que esto será sólo “principios de dolores”, quizás nosotros no sepamos cual es el resultado de todo esto, es decir no hemos vivido en carne viva lo que es estar en medio de una guerra, lo que es padecer alguna peste incurable o algo más cruel la muerte por este tipo de causas.
Sin embargo todo esto es el preámbulo del fin, si embargo esto es el pasillo introductorio del fin de nuestros días.
Desde el principio Dios ha predestinado la salvación del hombre, a través de los patriarcas, a través de sus profetas y más aún con la venida de su Hijo Unigénito, quien habiendo predestinado su vida para salvar a muchos con su sacrificio, y lavar y limpiar de dolor, muerte y pecado al más vil hombre. El apóstol Pedro lo menciona de manera gloriosa. “Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A Este Jesús resucito Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís” que Jesús prometió que se iría pero al hacerlo nos iría a preparar una morada celestial donde habitaremos con él todos los que creamos en él todos los que le aceptemos, todos los que hayamos vivido rectamente guardando la piedad que nos ha sido encomendada.
Y el viene por todos los salvos, por los apartados por todos los que oró en aquella cruenta noche “no pido que los quites de mundo sino que los guardes del mal. . . mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos”
Ojala que nuestras mentes y nuestros corazones lleguen a comprender que el tiempo se acerca y que la venida gloriosa de Jesús en las nubes está cerca, porque dice el Señor: “He aquí vengo pronto, Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro. . . He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” ALELUYA
Venid y ved el reloj profético que ya marca el tiempo, porque el Señor vendrá como ladrón en la noche, que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de la mujer encinta y no escaparán.
El Señor viene, el Señor se acerca, el Señor está delante de nosotros, los que lo entiendan sepan que no son palabras huecas ni vacías, porque las naciones se preparan para una guerra que aún no llega, porque ya los líderes mundiales y nacionales se disponen para la unificación y para la consolidación de la paz y seguridad para todos y no conocen que todo esto es el cumplimiento de las palabras de Dios, que el advenimiento de su Gloria y su poder se acercan.
No os sorprendáis cuando de repente veamos los cielos abiertos y veamos a Jesús con nuestros ojos al toque de la final trompeta pues dice la escritura que todo ojo le verá y los que le traspasaron y los que lo rechazaron, y los que lo negaron y los que lo aborrecieron y de repente veremos levantarse a los muertos en Cristo al toque de la final trompeta todos aquellos que hemos amado y han muerto en Cristo se levantarán con cuerpos glorificados y luego nosotros seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire y estaremos por siempre con el Señor.
AMEN.
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