Rio de Vida |
| Lunes, 28 de Septiembre de 2009 15:10 |
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El profeta Ezequiel en una de sus últimas profecías describe un lugar profético espiritual y material, ya que dicho lugar se compone específicamente de dos de los brazos que atravesaban el Huerto del Edén, que ahora son sólo parte geográfica de la tierra ubicado por la tierra de Irak. Del lado espiritual, denota una relación con la profecía bíblica, que nos lleva a un lugar donde desembocan estas aguas, según la teología, éste mismo caudal de aguas se describe en Apocalipsis 22.1, y analizándolo bien todo lo describe perfectamente: "...aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar..." y si vemos más la profundidad de la escritura este conjunto de aguas es el Rio de Dios, o Río del Espíritu, que brota una fuente en él de aguas que saltan para vida eterna es la Nueva Jerusalén establecida en la tierra. Parte de lo que nos lleva a reflexionar unos instantes en esta profecía es precisamente eso, el agua que señala en esta parte de la escritura es un tipo de agua de vida, tipo del Espíritu Santo, símbolo de la presencia de Dios y de la bendición de Dios para quienes hayan entrado en su conocimiento, en el entendimiento de lo que Dios tiene preparado como bendición, como parte de la vida eterna que no siendo merecedores nos está esperando. Muchos dicen que no es vida lo que nosotros pasamos, que es aburrido, que es fantasía o falacia, que no tiene sentido el modo de vida, el modo de espera por las cosas espirituales, pero la vida no es lo que concibe todo el mundo o las definiciones que muchos pensadores nos han hecho creer y establecer como absoluta realidad. De acuerdo a las encuestas locales de las asociaciones de profesionistas el mayor porcentaje de ellos, definen a la vida con un concepto académico que dice: "es el estado de actividad de las funciones motoras de los seres orgánicos, tales actividades facultan a los seres vivos a nacer, crecer, reproducirse y morir", y el objeto de la misma es: "ser feliz" pero en términos sociales, mucho de la definición que tratan de dar por vida, es el disfrute o goce de las cosas temporales que ofrece el mundo (hablando en términos eclesiásticos). Para Dios, la vida es muchísimo más que eso, la vida no es en la que nosotros creemos vivir o estar, sino que nuestro espectro material muchas veces oculta los verdaderos significados que Dios desea compartir con nosotros. Por ello mientras los filósofos definen vida como: "...la disposición de los órganos de un cuerpo, con capacidad de sentir" o bien: "el conjunto de fenómenos que resisten a la muerte", para Dios es un atributo natural substancialmente activo, de manera inmanente y trascendente, constante e ilimitado; y por medio del cual, el Señor busca hacernos partícipes y copartícipes de la eternidad, anticipando y asegurando nuestra comunión con Dios, con la promesa de entrar en esa relación eternal en el tiempo. Vivir en otra dimensión. Por eso es también que la escritura señala a manera paradójica: "Para Dios un día son como mil años y mil años son como el día de ayer que pasó y como una de las vigilas de la noche." Porque para Dios no hay tiempo, no hay espacio, no hay principio ni fin. Lo que Dios nos ofrece aquí es VIDA ETERNA, el estar y encontrar una comunión constante con el mundo espiritual, que lo otorga mediante la relación diaria con el Espíritu Santo, a eso le llamamos, PLENITUD, ya que ella nos proporciona de un conocimiento y contacto constante con Dios, el conocimiento nos lleva a la profundidad de la relación y la experimentación de la bendición. El misterio es y será para el mundo y para los seres humanos comunes, el encontrar la relación que tiene la vida común con la vida eterna. El ser humano vive conforme a la naturaleza que le ha sido dada, encontramos que tiene vida mientras posea actividad en él, hacia el exterior (caminando o trabajando) y al interior (con el latir de su corazón o con el movimiento pulmonar), y que mientras busque la obtención de las vanidades de la vida, la obtención de las cosas temporales de la tierra y el disfrute de los objetos que llenen de placer sus sentidos carnales, encontraremos a una persona en la "Plenitud de su Vida" supuestamente, pero mientras esa persona no sepa lo que es tener una relación personal con Dios, no sabrá entonces que está muerto, mientras haga a un lado la verdad de que existe un mundo espiritual a su derredor, estará muerto en sus delitos y pecados, estará perdido. Por eso es que el cristiano es especial, porque encuentra una conexión con la palabra de verdad, con la palabra de que da Vida, con la palabra que puede desarrollar los sentidos espirituales y fortalecer una comunión con Dios, el espíritu infinitamente perfecto, de quien mana la VIDA. Aquí es cuando entiendo muchas cosas que el apóstol Juan quería compartir, el escribía en base al conocimiento del hecho generador y el Espíritu Santo le hacía recordar: Juan 5.24-26. Los que creen y oyen la voz de Dios viven, tienen vida eterna, los que no están condenados a muerte. Esta es la autoridad de Cristo, éste es parte del poder de Cristo, por eso dice: Juan 10. 17-18. Quieres tener vida eterna, entrega tu vida, que tu vida sea un depósito de aguas que salten para vida eterna, quieres que el Padre te ame, ama a Cristo, porque Él nos hace partícipes de estas promesas; y entonces entiendo lo que dice: "Yo tengo poder para ponerla y poder para volverla a tomar", porque de Él es, así como la sabiduría es de Él, la vida también lo es, esto es la inmanencia, el poder de la acción poseedora o relación actora de él mismo porque él la produce, por ejemplo, el entender algo es propio del entendimiento, por lo tanto permanecerá en el entendimiento. Así la vida, el Señor Dios Todopoderoso es poseedor de ella y para dar vida debe de darla, y lo mejor él la da a aquellos que la necesitan a aquellos que la piden, éste es el principio de la relación con Dios, <<El Aceptar la Vida que nos dio Cristo en la Cruz>> y esto es la parte de la trascendencia, que Cristo otorgó para el mundo entero: la vida, la dio, la tenía y la volvió a poseer, porque dice Romanos 5:10-11, éste es el objetivo este es el porqué de tanto sufrimiento, la reconciliación a través de la vida, porque Juan 1. 4. "En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres" Hoy en Él está la vida, porque es una constante, porque mientras hay vida, porque mientras hay gracia, porque mientras está el Espíritu, hay esperanza y de mañana madrugaré a buscarte, hoy en Él está la vida, y la vida es la luz de los hombres, esto es lo que nos ha iluminado en este tiempo perverso, la VIDA y el Señor dice, "Yo soy el camino y la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mi". Todo esto lo hemos sabido desde el principio, todo esto lo hemos oído y entendido, porque la vida fue manifestada y la hemos visto, para que nuestro gozo sea cumplido, y creemos en esta esperanza, creemos que todo lo que Cristo (la vida) hace, tendrá un sentido perfecto de vida, perfecto de ejecución y perfecto de trascendencia y ya lo estamos viendo y viviendo; "Porque en él vivimos y nos movemos y somos... porque linaje suyo somos". Ahora bien, la escritura nos ha narrado y entendemos ahora que las aguas que describe el profeta Ezequiel, son el agua del Rio de Dios, el río del Espíritu, la Vida espiritual, la Vida Eterna y así es como fluye, en la primera medida, mil codos que son como 500 metros, lo primero que se toca va a ser los pies, los siguientes 500 metros van a ser las rodillas, los siguientes 500 va a ser el dorso hasta los hombros y los últimos 500 ya no se pueden medir humanamente porque es demasiado. El primer elemento aquí para ser saturados de este Río son los pies, Salomón narra en Proverbios 19:2-3, los pies son aquellos que nos conducen al lugar que deseamos, si deseamos ir a la casa de Dios, al altar, al trabajo, al pecado, lo primero que vamos a someter a Dios va a ser la voluntad, que se simboliza con los pies; luego, el segundo elemento son las rodillas Salmos 109:24, las rodillas son símbolo del estado del alma, si nuestra rodilla se dobla, se humilla entonces nuestra alma está apegada a Dios, si nuestra rodilla está erguida es símbolo del más alto concepto de nosotros mismos; el tercer elemento son los hombros, Mateo 23:3-5 , los hombros son el resultado de tu trabajo, si lo que tienes en tus hombros es un yugo entonces eres esclavo de algo, si tienes una espada estas luchando, si tienes una oveja estás ministrando en la obra de Dios. El Río de Dios Fluye y cuando todos estos elementos han sido saturados de la presencia de Dios comienzas a nadar, si no estás preparado para nadar entonces te ahogas, nadie puede atravesar el Río si es que no ha andado este trayecto, cuando estés listo comenzarás a ver las obras de Dios porque el que tu nades es que tienes VIDA en Él, el que tu nades quiere decir que estás viviendo con Dios, el que tu nades quiere decir que todo lo anterior, tu voluntad, el estado de tu alma y tu trabajo están conectados con Dios, allí es cuando empiezas a vivir, y la prueba de ello es el fruto, la profecía dice: Y toda alma viviente que nadare... vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad" Los peces es la abundancia espiritual, la sanidad es la restauración del espíritu y la comunión con el espíritu Eterno. ¿Qué esperas para ser bendecido? Hubo un hombre que tuvo un testimonio de esto que decía: "...y fui a nadar, creí que yo sólo no podría soportar tal caudal de agua, por momentos me sentía sólo, por momentos me sentía desfallecer en medio de la corriente, entendía que podía ahogarme de la fuerza de ese Rio, pero en el esfuerzo de atravesar el río, me di cuenta de todos los peces que había recibido, de todas las fuerzas que había obtenido, de todos los metros que había avanzado, creí que ya no debía regresar a la primera orilla, creí que llegaba a la ribera, y que el mar de cristal estaba ante mis ojos, pero oí la voz de Dios que decía, tus amados están empantanados y sus lagunas se quedará salinas, tienes que volver porque no hay tres días en que encuentren paz, tienes que volver a retornarles el gozo y la memoria de su primer amor..." y volvió aquel hombre ayudado por el Espíritu de verdad, creyendo que la promesa de vida está delante de sus ojos, creyendo en las promesas de Dios, sabiendo que en la vida del cristiano hay abundancia, muchas aguas, muchos peces, muchos árboles donde su hoja no cae y su fruto no falta, porque esa es la vida, porque esa es la abundancia, porque ese es Cristo, porque su palabra nos da perdón, sanidad, porque su palabra es medicina y refrigerio para nuestros huesos. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 1ª Juan 3. 24-25 "Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna" AMEN. |