Martes, 23 de Junio de 2009 15:05
 Deseo iniciar haciendo una pregunta. ¿Cuantos se han perdido en las autopistas alguna vez? Esto es algo que sucede con frecuencia cuando vamos de visita por primera vez a un lugar. Entonces lo que sucede es que en ocasiones llegamos a lugares dónde tenemos que hacer una decisión, es decir, tendremos que doblar a la derecha o a la izquierda, y si no tomamos el camino adecuado, pues entonces nos atrasamos en llegar a nuestro punto de destinación o nos perdemos completamente. ¿Le ha pasado eso a alguien alguna vez? Esto, por supuesto, es algo que sucede solamente cuando no tenemos instalado en nuestro vehículo uno de esos dispositivos de posicionamiento global que nos habla e indica exactamente lo que tenemos que hacer para llegar a nuestro destino. Éste es el tema que estaremos explorando hoy; hoy vamos a examinar el camino que estamos atravesando. Éste es un tema que quizás algunos encuentren un poco fuerte, pero tenemos entender que en ésta vida solo existen dos caminos que podemos tomar. Tenemos que comprender que como cristianos no existen rutas alternativas; para el cristiano solo existe un camino. Pasemos ahora a la palabra de Dios y exploremos éste tema. Filipenses 3:17-21 - Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. 20Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
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Miércoles, 17 de Junio de 2009 14:52
 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23 Platicando con un buen hermano me di cuenta que a veces nos preguntan si la vida cristiana es fácil o difícil vivirla, y llegamos a la siguiente conclusión: “La vida cristiana no es fácil ni difícil, es imposible. La vida cristiana sólo la puede vivir el Espíritu Santo en nosotros. Su fruto es la vida cristiana, es la vida de Jesucristo. Todo lo demás es una pobre imitación que no da satisfacción al que lo vive, ni a Dios, ni convence a los que lo ven.” Tomando como punto de partida estas palabras diremos que mientras los creyentes no “tomen la cruz cada día” Lucas 9:23 el Espíritu Santo no tendrá libertad en ellos y su fruto no se verá, solo se verán las obras de la carne. La Palabra nos exhorta a “andar en el Espíritu” pero esto no es hablar en lenguas sino dejar al Espíritu vivir en nosotros con libertad, es dejar que su fruto se vea en nuestras vidas y su fruto es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. ¿Se imagina que en la vida cotidiana de los creyentes se manifestara esto? ¿Podría haber peleas? ¡Qué testimonio para el mundo! En el Cielo será así siempre, allí no habrá nada de la carne que es: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5:19-21
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Martes, 09 de Junio de 2009 15:32
 Si eres maduro, cuida a tu hermano; si cuidas tus actitudes y tus acciones para que a través de estas se vea tu madurez espiritual, también estarás cuidando a tus hermanos, que siendo aún débiles, recibirán la fortaleza para perseverar y afianzarse en la doctrina que el Señor nos impone. Leamos la Palabra de Dios en 1 Corintios 8:8-11 “Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos mas, ni porque no comamos, seremos menos. Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquél que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió”. El domingo pasado hablamos sobre la importancia que tiene el dar testimonio del poder de Dios y la obra que ha hecho en nuestra vida, testimonio que debemos dar dentro y fuera de la congregación con el fin de glorificar al Señor y ganar almas para Cristo; ahora veremos la importancia que tiene el testimonio que ofrecemos a través de nuestra propia vida, no solo porque con él glorificamos al Señor, sino porque con este podemos fortalecer a nuestros hermanos, alentándoles para proseguir el camino; pero también debemos saber que podemos ser de tropiezo o hacer caer a quienes están débiles en la fe, “No en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a los ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina” 1 Corintios 8:7.
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Martes, 02 de Junio de 2009 15:09
 Hace unos días en mi trabajo me sucedió algo que produjo una variedad de emociones en algunas de las personas que me conocen. Lo que sucedió fue que fui trasladado de lugar; ahora estoy trabajando en un lugar de mucha más responsabilidad. Estoy trabajando en un lugar donde se me exige mucho más en cuanto al control y administración ya que cubre un área del tamaño de una ciudad pequeña. Como les dije, éste traslado causo una variedad de preguntas y comentarios de parte de aquellos que me conocen, pero lo interesante de todo es que algunos al ver el traslado publicado me llamaron para felicitarme, y otros me llamaron porque querían saber a quien yo había insultado. En otras palabras unos lo vieron como una bendición, y otros como una maldición. En realidad esto que me sucedió no es algo muy fuera de lo común. Digo esto porque la gran realidad es que todos formulamos opiniones basado en nuestro punto de vista. En otras palabras, algunos nos fijamos en unas cosas pero se nos escapan las otras. Es muy parecido a cuando se reúne un grupo de personas, y un mensaje es dado a una persona para que esa persona se encargue de decírselo a otra persona, entonces esa persona se lo dice a otra y así sucesivamente a un gran grupo. Lo que sucede en la mayoría de los casos es que cuando el mensaje finalmente llega a la última persona, el mensaje ha sido distorsionado de tal manera que ya no se parase en nada al original. Es igual a ese comercial que están pasando por el televisor anunciando las galletitas de chocolate nuevas. Un gran grupo de niños está sentado en un gran comedor y uno de los niños abre el paquete de ésta nueva galletita. Uno de los sentado a su lado, al verlo se vira y le susurra al otro en el oído, Juanito tiene una OREO CAKESTER, y ese se vira y le susurra en el oído al que tiene a su lado, y así sucesivamente hasta que final mente llega a uno al final de una larga mesa del comedor, y él muy sorprendido exclama en voz alta ¿ha Juanito le salio un pelo en el pecho? ¿Qué cómico, verdad? Pero esto es algo que sucede debido a que nosotros escuchamos e interpretamos las cosas a nuestra manera. Y éste es el tema que estaremos explorando en el día de hoy. Hoy vamos a estudiar un pequeño momento en la historia del pueblo judío que nos hará reflexionar en la manera que vemos las cosas, y en la manera que interpretamos las situaciones. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
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