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Miércoles, 17 de Junio de 2009 14:52 |
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23
Platicando con un buen hermano me di cuenta que a veces nos preguntan si la vida cristiana es fácil o difícil vivirla, y llegamos a la siguiente conclusión:
“La vida cristiana no es fácil ni difícil, es imposible. La vida cristiana sólo la puede vivir el Espíritu Santo en nosotros. Su fruto es la vida cristiana, es la vida de Jesucristo. Todo lo demás es una pobre imitación que no da satisfacción al que lo vive, ni a Dios, ni convence a los que lo ven.”
Tomando como punto de partida estas palabras diremos que mientras los creyentes no “tomen la cruz cada día” Lucas 9:23 el Espíritu Santo no tendrá libertad en ellos y su fruto no se verá, solo se verán las obras de la carne. La Palabra nos exhorta a “andar en el Espíritu” pero esto no es hablar en lenguas sino dejar al Espíritu vivir en nosotros con libertad, es dejar que su fruto se vea en nuestras vidas y su fruto es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
¿Se imagina que en la vida cotidiana de los creyentes se manifestara esto? ¿Podría haber peleas? ¡Qué testimonio para el mundo! En el Cielo será así siempre, allí no habrá nada de la carne que es: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5:19-21
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Viernes, 11 de Marzo de 2011 22:22 |
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“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”
Isaías 43.2
La preciosa escritura, en el libro de los Salmos dice: c. 40 “…el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado y tu ley está en mi corazón, he anunciado tu justicia en la congregación, no refrené mis labios, JHWH tú lo sabes…”.
Porque el hacer su voluntad debe de ser nuestro deleite, nuestro gozo, nuestra vida. Y aquí estamos con la espada en nuestras manos, sin ningún otro recurso que la espada de justicia para hacer frente al enemigo.
Cuando estamos hablando del fuego, estamos hablando de un elemento de la naturaleza que Dios mismo ha usado para simbolizar la mismísima presencia del Espíritu Santo, un símbolo de purificación de unción, de consagración, tal es así que hasta el metal más precioso sobre la faz de la tierra ha sido usado como simbolismo de la vida del cristiano en su diario andar. La biblia nos dice que si el oro no es probado por fuego, su impureza quedará en la esencia del elemento, así como el cristiano, si la fe, aún, más preciosa que el oro no fuere probada por fuego no se podrá agradar aquello por lo cual Jesucristo vino a la tierra: un ser santo, un ser consagrado, un ser apartado para habitar y cohabitar en la presencia del Dios altísimo.
El fuego, símbolo del espíritu Santo, está dedicado para purificar, para limpiar, para acabar con algo no deseado, para quitar la imperfección de algún elemento. Por lo que si nuestra fe no fuere probada por fuego (los problemas, las pruebas, las adversidades) nuestro corazón, nuestra mente, nuestro espíritu no podrá ser instrumento, elemento para habitar en los lugares celestiales, no podrá ser galardonado, no podrá ser recompensado.
Así que hoy limitadamente sólo pondré dos ejemplos de esta enseñanza poderosísima.
El primero se encuentra en Hebreos capítulo 1, versos 6-7 dice: “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.”
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Viernes, 23 de Abril de 2010 00:00 |
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En el día de hoy deseo iniciar con un chiste. Hace un tiempo atrás escuche un chiste acerca de un matrimonio, que encontré muy gracioso. Resulta ser que el esposo estaba preguntándole a su esposa lo que a ella le gustaría que él le regalase por su cumpleaños, a lo que ella rápidamente le respondió que quería que él le comprara un Jaguar. Él le respondió y le dijo que no pensaba que ese tipo de regalo era una buena idea. Pero ella le insistió diciéndole que todas sus amigas habían recibido uno de sus esposos y que ella también quería uno. Nuevamente él le dijo que él no pensaba que esto era una buena idea. Pero ella le insistió, y le insistió. Ella le insistió tanto, que finalmente él le compro el Jaguar, y a las dos semanas el Jaguar se la comió. ¿Qué cómico, verdad?
Pero este chiste nos sirve como una buena ilustración del tema que estaremos explorando en el día de hoy. La realidad de todo es que en muchas ocasiones nosotros le pedimos al Padre con mucha insistencia. Insistimos e insistimos, sin detenernos para tomar en cuenta y examinar las consecuencias de nuestra insistencia; más importante de todo, se nos olvida insistir en lo que siempre debemos insistir, esto es que sea la voluntad de Dios para con nosotros. Es por eso que en el día de hoy deseo que examinemos unos detalles históricos que nos revelaran lo que nos puede influenciar a insistir en cosas que no están en la voluntad de Dios, y las consecuencias que estas cosas pueden producir en nuestra vida. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
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Lunes, 25 de Mayo de 2009 18:03 |
Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 2ª Corintios 5.4
Muchas veces podemos ver en nuestro diario andar, la inmundicia y corrupción, y que muchas veces aún en nuestro diario vivir podemos observar, directa o indirectamente, inmiscuidos o no, cada día nos decepcionamos más del mundo y del país donde Dios nos permite vivir, en lo poco en lo mucho, el poder del maligno se enseñorea en nuestro mundo, muchas veces pareciera que incluso Dios mismo nos ha puesto aquí, delante de éste contexto corrupto vano, cruel y vil dice la Biblia: Daniel 4.17 “La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres” Sin embargo los decretos de Dios son inexpugnables, muchas veces “crueles” e “injustos” a nuestro parecer, pero Dios es soberano que significa aquél quien ejerce una autoridad suprema e independiente ¿Por qué? Porque Dios tiene un propósito, en medio de este tiempo malo, lo que a un juicio personal, aun punto de vista personal, es que el Señor quiere exprimir aún más todo elemento inmundo que pudiera contaminar al cuerpo santo de Dios, y lo digo porque si Dios lo permite muchos de los que confiesen ser cristianos o protestantes serán perseguidos, e incluso muchos de nosotros mismos apostataremos y negaremos creer en Dios y renegaremos el poder proclamar su reino y dar testimonio de su presencia en nuestro ser.
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