|
¿Recuerdan hermanos cuando buscábamos nuestro primer trabajo secular? ¿Qué es lo que venia a nuestra mente? ¿Qué temores rondaban nuestro corazón?
Que el ultimo grado de estudios, que la identificación, el comprobante de domicilio y las tan necesarias cartas de recomendación.
Aunar esto con el temor de ser aceptados o no era una carga muy pesada para nuestra mente y corazón. Recordando esas “cartas de recomendación” que eran tan necesarias para conseguir ese puesto, parecía tenían mas valor que nuestra persona, entre mas importante era la persona firmante, mas posibilidades había de tener ese empleo. Esas cartas eran algo así como el testimonio del cristiano, hablaban en pocas palabras sobre tu conducta, honestidad, empeño, etc. Y el conseguirlas era una verdadera lucha. Eso me hizo recordar en días pasados que leía unos versículos, que me mostraron que en la vida espiritual esas cartas de recomendación también son necesarias, si no por la persona que nos empleara, (Nuestro Señor Jesucristo) sino por las personas “que le rodean”.
Marcos 9:38-41 - "Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. 39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. 40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. 41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa."
Estos versículos hablan de un apóstol, Juan “el discípulo amado” el cual llega delante del Señor haciendo ciertas aseveraciones. “Hemos visto a “uno” que en tu nombre.” Estas palabras me recordaron una intolerancia departe de los apóstoles, recordando también el pasaje de los niños, (reprendían a los niños que se atrevían a acercarse al Señor).
Estas palabras de Juan me hacen pensar que los apóstoles se creían hombres mejores que los demás quizás pensándose o creyéndose “dueños de la verdad absoluta”
Sabedores que pertenecían al circulo intimo de Jesús creían poseer un conocimiento acerca de los hombres, según el mismo apóstol dice no “los seguía” es decir no compartía “las penas, sacrificios” del apostolado. No había dejado casa, familiares, pertenencias al igual que ellos, no habían escuchado que Jesús hiciera un llamamiento formal a esta persona.
Entonces este hombre por que se atrevía a usar el Nombre de Dios si para ellos (los apóstoles) era una Marca Registrada que les pertenecía solo a ellos.
¿Ustedes hermanos han escuchado algo semejante en este tiempo?
Este hombre al parecer tenía mucha fe, como queda demostrado por el hecho de que “echaba fuera demonios” cosa que los demonios en su tiempo dudaron.
¿Que les hacia ser tan “celosos” en la obra de Dios. Acaso seria la necesidad mundana de probar al hombre, de poner prueba a la fe del mismo? O al no conocer al hombre era suficiente argumento para descalificar su trabajo. Este hombre echaba demonios en Nombre de Jesús, ellos contendían por el uso de ese poder. ¿Cuantas veces queriendo emprender un ministerio, su ministerio personal hermanos no se han encontrado con este tipo de hermanos?
¿Quien te llamo? ¿Por que quieres hacer esto? ¿Que credenciales atestiguan de tu llamado? ¿Quien te respalda? ¿Cual es tu denominación? Muchos hombres de Dios opinan que existen muchas personas que abusan de la Palabra de Dios, y lamentablemente es la verdad. Pero por otro lado otras muchas dudan y te prueban que Dios te llame al servicio. Se vuelven “fiscales espirituales” que exigen sigas los pasos que ellos anduvieron antes, no los pasos de Dios.
Si quieres empezar a servir te preguntan al igual que Juan “¿Tienes un seminario completo?” Como si esto fuera un certificado de unción de Dios. No estoy en contra de la preparación pastoral, pero tampoco estoy a favor de ser como Juan “si no anda con nosotros no es de nosotros” si ustedes me aseguran únicamente que al terminar el seminario el Espíritu de Dios desciende seriamos como Juan. Dios es mas que un seminario.
“Pero el nos sigue” “Un reproche apostólico”, no es de nuestra denominación.
Al parecer ahora es mas importante a que denominación perteneces que si eres o no bendición a tus hermanos.
Quiero imaginarme la reacción de Pablo en estos tiempos que a 2000 años aún seguimos en nuestras costumbres recordando 1ª de Cor. 1:12 “…Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo”
En otras palabras, soy pentecostal; soy bautista; soy metodista; soy asambleas. Todos hemos escuchado decir “ese maestro es cristiano” ese “mecánico es cristiano” que buenos seria decirlo de otra manera: “ese CRISTIANO es maestro”; ese CRISTIANO es mecánico” Somos ante todo CRISTIANOS somos seguidores de un Dios vivo. Si continuamos con nuestras discusiones vanas seremos carnales aún. 1 de Cor. 3:4 “Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿No sois carnales? Por que diciendo soy asambleas; soy bautista; ¿No sois carnales? ¿Por que no? YO SOY DE CRISTO. Nos hemos vuelto apoyos, o tropezadero de hermanos? Si no están dentro de nuestra denominación, ¿No pertenecen a Cristo?, si no tienen seminario ¿Dios no les llamo? ¿Prohibimos a otros que cumplan con la gran comisión? Somos dueños de la verdad? ¿Dios nos llamo a probar a los hermanos? ¿Creemos tener más conocimiento que Cristo? Nosotros probamos por si a Dios se le “paso” ver dentro del corazón del hermano que comienza a predicar; dudamos del Espíritu Santo ya que creemos que permitirá que alguien predique contra lo establecido. Probamos nosotros dudamos que Dios realice bien las cosas. En un mudo en el cual ser evangelista, o pastor de nada vale; donde encontramos apóstoles, profetas, maestros, Doctores, a la vuelta de la esquina es tiempo que volvamos a nuestro “primer amor” CRISTO Y LA HUMILDAD. Pero Jesús dijo: “No se lo prohibáis, porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mi” V. 39 Dejemos hermanos de probar ministerios, probar pastores, probar evangelistas, probar denominaciones. Cristo no permitirá que los que trabajen en su nombre luego hablen mal. Hermanos somos de Cristo, no pertenecemos a hombres, dogmas, denominaciones, las denominaciones, iglesias no salvan la salvación es de Cristo. En esta iglesia es tiempo de replantearnos varias cosas de quienes somos, a quien pertenecemos, somos una carga o una ayuda a los demás, recibimos o probamos, somos bendición o somos carga para otros, debemos continuar o hacer un alto en el camino. Hermanos nuestro amor es Cristo, nuestra esperanza, nuestra fe, nuestro consuelo, nuestra salvación. SOMOS DE CRISTO.
|