Descansando en su poder |
| Jueves, 22 de Octubre de 2009 14:43 |
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Hay veces que nosotros nos desesperamos debido a situaciones o circunstancias en nuestra vida. Esto puede abarcar diferentes aspectos, por ejemplo, puede ser el estado financiero; puede ser problemas en la familia; puede ser problemas de salud; en si pueden y abarcan un gran área en la vida de toda persona. El grave problema esta en que una vez que comenzamos a desesperarnos, entonces dejamos de confiar en la única solución, quien es Dios, y comenzamos a confiar más en nuestra propia habilidad. Esto por supuesto nos conduce a mayor sufrimiento. Digo que nos conduce a mayor sufrimiento porque la mayoría de las veces, nosotros tendemos a encerrarnos en nuestros propios pensamientos, tendemos a encerrarnos en nuestro sufrimiento o dolor, y una vez que esto sucede el pensamiento de que Dios nos puede ayudar se aleja de nosotros. Hoy vamos a examinar una pequeña parte de la vida de uno de los apóstoles, vamos a examinar solamente unas horas en su caminar con Cristo, pero en esta pequeña parte de las escrituras encontraremos una gran lección que nos ayudara en nuestra vida cotidiana. En esta lección encontraremos dos aspectos muy importantes de la vida Cristiana; encontraremos el significado de descansar en Dios, y el poder de la oración.
Ahora, como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, será necesario hacer un breve repaso de historia. En otras palabras, es necesario conocer un poco mejor a la familia de los Herodes. Herodes el grande fue quien gobernaba cuando nació Jesús, y como todos sabemos trato de matarle. Sin duda alguna este rey fue responsable del crimen más horrible que podemos encontrar en la historia. Este fue el rey que mando a ejecutar a todos niños barones menores de dos años en el área de Belén (Mateo 2:16) Después de Herodes el grande, el reino fue asumido por Herodes Antipas; si se acuerdan, este fue el rey responsable de decapitar a Juan el bautista a cambio de una danza (Mateo 14:6-9) Esto más o menos nos conduce a este punto de la historia; ahora llegamos a Herodes Agrippa, el nieto de Herodes el grande, quien gobernó en el tiempo de Pedro. Este rey fue destacado por su inmenso odio de los Cristianos; su mayor deseo era eliminarlos de la faz de la tierra. El odio que él sentía esta claramente comprobado en los primeros dos versículos que estamos empleando en el día de hoy. Con esto en mente continuemos con el mensaje de hoy. Con simplemente leer estos versículos, no cabe duda alguna que Herodes iba a ejecutar a Pedro. También podemos ver que él había tomado precauciones bien fuertes para que Pedro no se escapara como lo había hecho en el pasado (Hechos 5:17-20) Encontramos que Herodes tenía a Pedro custodiado por cuatro escuadrones de soldados. Fíjense bien lo que sucedió a continuación; en estos versículos leemos: “Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.” Pedro aquí estaba encadenado a dos soldados, y encerrado en una prisión. Pedro había sido sentenciado a muerte y en solo unas horas más seria ejecutado. ¿Cuál era la actitud de Pedro? ¿Estaba Pedro rogando que el rey le perdonara? ¿Estaba Pedro preocupado y nervioso? ¡No! aquí vemos que Pedro estaba durmiendo cómodamente. Pedro no estaba preocupado, él no estaba temiendo lo que le iba a suceder, él no estaba culpando a Dios por lo que le había sucedido, él no estaba dudando de Dios, él estaba dormido, él estaba descansando cómodamente. ¿Por qué estaba tan tranquilo? ¿Por qué no estaba agitado y nervioso? La respuesta es fácil, Pedro sabía que su vida estaba en las manos de Dios y no en las del hombre. Esta actitud es una que muchos creyentes tienen que desarrollar; tenemos que darnos cuenta que nuestra vida no depende de lo que este mundo ofrece, nuestra vida depende de la gracia y misericordia de Dios (Mateo 6:8.) Ahora preguntémonos, ¿si alguno aquí fuese sentenciado a morir, pudiera dormir la noche antes de su ejecución? Yo diría que no; la mayoría de nosotros estuviéramos clamando a Dios, estuviéramos preocupados y nerviosos. Es más, algunos estuviésemos culpando a Dios por encontrarnos en dicha situación. Pero este no fue el caso con Pedro, él confió en Dios, y descanso en Su poder. Hermanos, si queremos ser liberados, si queremos vivir vidas victoriosas, entonces tenemos que aprender a descansar en Dios y Su poder. Pedro descanso de tal manera que durmió profundamente, y un ángel del Señor tuvo que darle un golpe en el costado para que se despertara. Pedro en realidad no podía creer lo que estaba sucediendo. Él estaba confiado en Dios, él no había renegado o cuestionado la voluntad de Dios, pero si estaba sorprendido de lo que estaba sucediendo. Él no podía creer lo que sus ojos veian, las cadenas que le ataban a los dos soldados cayeron de él, la puerta de la celda que lo encerraba se abrió, los soldados que cuidaban la puerta de la prisión nunca le vieron, y las puertas de la ciudad, puertas fortificadas y grandes se abrieron por si misma. Este es el Dios al que nosotros servimos, este es el Dios en quien hemos confiado, un Dios todo poderoso, un Dios dispuesto a liberarnos de toda situación. Pedro no se podía explicar como había sucedido todo esto, él no tenia la menor idea del por que, pero él estaba a punto de averiguarlo. ¿Cómo así? Esto me conduce al segundo aspecto de nuestra lección. Quizás a algunos se les escapo un pequeño detalle; Herodes deseaba matarle, el pueblo judío deseaba verle morir, pero aquí leemos que “la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.” Aquí encontramos la única arma que podemos usar para defendernos; el poder de Dios se manifiesta a través de la oración del justo (Santiago 5:16; 1 Pedro 3:12.) El mundo se puede oponer, el demonio nos puede tentar, pero la verdad es que la oración rompe cadenas de ataduras, la oración abre puertas, la oración libera, la oración sana, la oración nos facilita el descansar en el poder de Dios. Fíjense bien que Pedro tenia todas las de perder; Pedro estaba a solo unas horas de ser decapitado, en sus ojos seguramente él no veía la solución, seguramente él pensaba que sufriría el mismo destino de Jacobo, pero la iglesia oraba, y Dios respondió la oración. Pedro llego a casa de Maria la madre de Juan donde habían muchos congregados en oración unánime. Aquí Pedro encontró la respuesta al por que había sido liberado. La iglesia estaba congregada en una oración unánime. Ellos estaban levantando un clamor al cielo, presentándole el problema por el cual Pedro estaba pasando a Dios. Pero lo sucedido aquí muy especial, les digo esto porque cuando analizamos lo que sucedió vemos que aunque ellos estaban orando para que Pedro fuese liberado, aunque ellos estaban presentándole el problema a Dios pidiéndole una solución, ellos no le creyeron a la muchacha cuando dijo que Pedro estaba a la puerta. Le dijeron que estaba loca. Aquí existe una lección muy grande que tenemos que aprender; les digo esto porque obviamente aunque ellos estaban orando, aunque estaban reunidos levantando un clamor al cielo, ellos dudaban del poder de Dios. Esto es algo que se ve muy a menudo en el pueblo de Dios. Desdichadamente, en muchas ocasiones el pueblo de Dios ora, pero no lo hace con toda fe, no lo hace completamente confiado en Dios, Su poder, y Su gloria. Tal como los que estaban aquí congregados se nos olvida que cuando oramos tenemos que hacerlo de toda fe, tenemos que hacerlo sin dudar, no podemos hacerlo por si acaso (Mateo 21:21-22.) Ellos no podían creer que Dios le había liberado, ellos no podían creer que sus oraciones habían sido contestadas tan rápidamente. Ellos estaban asombrados y sorprendidos; pero les pregunto, ¿por qué estaban tan sorprendidos? ¿No era esto acaso lo que ellos estaban pidiendo? Esto es algo que nos sucede a nosotros hoy en día; en muchas ocasiones nosotros nos envolvemos tanto en las dificultades, nos atormentamos tanto con las cosas de este mundo, y sufrimos a causa de nuestros propios errores, que dejamos de reconocer que servimos a un Dios que nos puede liberar. Dejamos de reconocer que para Él no existe nada imposible (Lucas 18:27.) Se nos olvida que el mismo Dios que libero a Pedro en esta situación es el Dios que reino, reina y por siempre reinara en el cielo (Apocalipsis 1:8.) Él esta presente para liberarnos de nuestras dificultades, de nuestros temores, de nuestros problemas (Mateo 28:20.) Él esta presente para romper las cadenas que nos atan, para abrir las puertas fortificadas que nos encierran. Como he dicho en muchas ocasiones, la oración es el arma perfecta, la oración es la única arma que nosotros podemos usar para defendernos, es la única arma contra los poderes de las tinieblas. Ellos oraban unánimes, ellos levantaron un clamor al cielo, y el Padre les escucho y se glorifico. Para concluir. Tenemos que aprender a descansar en Dios, y en Su poder, y la oración constante es clave para poder lograr esto. Hermanos, estos versículos son mucho más que un acontecimiento histórico. Estos versículos representan la permanente confrontación del bien contra el mal. Los Herodes simbolizan el ataque implacable de Satanás sobre la iglesia. Herodes el grande había tratado de matar a Jesús; su hijo mando a matar a Juan el bautista; su nieto decapito a Jacob, y ahora tenía encarcelado a Pedro para darle muerte después de la pascua. Al mismo tiempo que Pedro sufría las cadenas, la iglesia sufría con él de rodillas en oración. Hora tras hora los creyentes clamaban en oración, y Dios respondió y les demostró su poder y misericordia de manera que ellos no esperaban, de manera que ellos se sorprendieron. Las cadenas que ataban a Pedro cayeron y las puertas de la prisión se abrieron. Pedro confió y descanso en el poder de Dios, y las oraciones sinceras y perseverantes fueron escuchadas por Dios. Dios esta presente para liberarte, Dios esta presente para perdonarte, Dios esta presente y escucha nuestras oraciones. No nos sorprendamos por Su poder y gloria sino declarémoslo en todo momento, y descansemos en Él (Jeremías 33:3.) |