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Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 2ª Corintios 5.4
Muchas veces podemos ver en nuestro diario andar, la inmundicia y corrupción, y que muchas veces aún en nuestro diario vivir podemos observar, directa o indirectamente, inmiscuidos o no, cada día nos decepcionamos más del mundo y del país donde Dios nos permite vivir, en lo poco en lo mucho, el poder del maligno se enseñorea en nuestro mundo, muchas veces pareciera que incluso Dios mismo nos ha puesto aquí, delante de éste contexto corrupto vano, cruel y vil dice la Biblia: Daniel 4.17 “La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres” Sin embargo los decretos de Dios son inexpugnables, muchas veces “crueles” e “injustos” a nuestro parecer, pero Dios es soberano que significa aquél quien ejerce una autoridad suprema e independiente ¿Por qué? Porque Dios tiene un propósito, en medio de este tiempo malo, lo que a un juicio personal, aun punto de vista personal, es que el Señor quiere exprimir aún más todo elemento inmundo que pudiera contaminar al cuerpo santo de Dios, y lo digo porque si Dios lo permite muchos de los que confiesen ser cristianos o protestantes serán perseguidos, e incluso muchos de nosotros mismos apostataremos y negaremos creer en Dios y renegaremos el poder proclamar su reino y dar testimonio de su presencia en nuestro ser.
¿Gemimos?, yo gimo en este cuerpo malo, vano y vil que no deja despuntar ni crecer mi espíritu a la plenitud de la perfección de Cristo. Todos los días lo busco y busco ser revestido, renovado, restaurado en mi mismo. . . ¿tentaciones? Si, ¿necesidades? Si, ¿angustias, problemas dificultades? Si y es normal porque si no lo tuviera, sería proclamado ya propiedad de Satanás; lo mismo pasa con la iglesia: ¿Problemas?, ¿disensiones?, claro, de lo contrario seríamos una iglesia gobernada por los hombres y por el diablo, porque cuando creemos que todo, todo al 100% va bien, será cuando seamos una comunidad a la que ya no le interesa al diablo tirar, ni derrotar; sino son las que buscan la perfección, el crecimiento, la santificación, aquella que busca arrebatar a través del poder de la oración a muchas personas comenzando por nosotros mismos. Dios está con nosotros. ¿Gemimos? Si porque en nuestra vida nos duele estar reprimidos y angustiados por necesidades materiales. . . finalmente vivimos en “un mundo material”. . . pero he aquí la diferencia, Dios nos ha constituido entes espirituales, capaces de tomar armas espirituales capaces y “. . .poderosas para la destrucción de fortalezas”2ª Corintios 10.3-6 “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.”
Así que me pregunto, ¿que es lo que buscamos? Siendo peregrinos en esta tierra, que pretendemos marcar y dejar ver en nuestro caminar diario, nuestro texto introductorio nos dice que “quisiéramos ser revestidos no desnudados (en lo espiritual) para que esto mortal sea absorbido por la vida” y Jesucristo dijo “. . . yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque esté murto vivirá” ¿Cuántos de aquí creen en Jesús?, ¿Cuántos han confesado ser hijo suyos?, ¿Cuántos han verdaderamente abierto sus labios y proclamado ser herederos y coherederos de Dios con Cristo?, no basta sólo con decirlo, debemos vivirlo, debemos experimentarlo en nuestro diario vivir, ¿Cómo lo lograremos?, a través del ministerio de la reconciliación, es decir, aceptar a través de la mucha oración, a través de la comunión con los santos que el Espíritu Santo se mueve en nuestros corazones, se mueve en nuestras decisiones, se mueve en nuestro diario vivir. Y es muy fácil porque la reconciliación con Dios ya la hizo Jesús y esa reconciliación es la que habla Pablo a los Romanos capitulo 5, versículo 1, es decir estamos en paz con Dios, no hay mas hostilidad ni ningún pecado bloquea la relación con Él; éste es el ministerio del que habla el apóstol, ya que después de negarnos a nosotros mismos, después de negar los pensamientos humanos y carnales que genera nuestra mente obtenemos relación con Dios, con su Espíritu y éste nos guía y nos da libertad y no es que hablemos utopías o fantasías . . . “porque si estamos locos es para Dios y si estamos cuerdos es para ustedes” 2ª Corintios 5.13. Así que nos podrán llamar fanáticos y lunáticos, pero si lo fuéramos lo somos para la gloria de Dios, pero si sonamos cuerdos y con juicio es para que todos entendamos la palabra del Altísimo, para que seamos salvos, sanos, reconciliados con Dios, para que podamos reflexionar en el poder de la palabra de Dios, para poder ver que delante de nosotros encontramos tierra firme y próspera, tierra de esperanza, tierra donde lo único que gobierna es la Presencia del Altísimo, ¿Qué necesitamos? ¡¡Creerlo!!, creer que verdaderamente delante de este humo, delante de estas paredes de aire existe un paraíso de prosperidad, de gozo y de alabanza perfecta en Cristo.
Por lo tanto nuestra investidura podrá ser parte de nuestra habitación celestial, es decir, que aunque aquí parezcamos desnudos y pobres, delante del Señor somos ricos y hermosos, ¿Por qué?. . . en el espíritu nos renovamos día a día, aunque nuestra carne se desgaste y nuestro cuerpo perezca. . . confiamos que cada vez que nos acercamos a él y “. . .confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” 1ª Juan 1.9 y estando en esto nosotros nos vemos en el espíritu, nos vemos en nuestro corazón, no en lo que está delante de nuestros ojos, porque lo que hay delante de nosotros es muerte y corrupción, mas lo que habita en nuestro espíritu es para la eternidad y perpetuidad, “. . . no mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” 1º Samuel 15.7 (repítalo) ¿Por qué?, porque las cosas que vemos son temporales, son perecederas, pero las cosas espirituales son eternas, por ello es que vivimos por fe, no esperando nada, por ello andamos por fe y un acto grande de fe es que estamos aquí, porque creemos en algo, y ese algo se llama la Vida, se llama Jesús, porque sabemos que Dios nos oye en cualquier cosa que pidamos, sin es que abrimos nuestros labios, para alabarle y no para nuestra gloria, porque si abrimos nuestra mente y nuestro corazón Dios entra y nos gobierna y echa fuera todo temor, toda angustia, toda necesidad, todo peligro. . . porque esa es la obra del precioso Espíritu Santo, del Lindo Espíritu Santo (de gloria a Dios).
Así que si por fe vivimos, y en fe oramos creemos que tenemos las peticiones que a Dios le hayamos hecho . . . y por fe yo veo una iglesia de ángeles cantando junto con nosotros alabanzas y dando gloria al eterno, y por fe veo milagros y maravillas hechas en manos de nuestros niños y ancianos, y por fe veo una orquesta enorme donde haya cada día un cántico nuevo, porque por fe veo la mano de Dios sobre sus hijos e hijas, sobre su Remanente, sobre Eben-Ezer,. . . yo lo creo en el nombre de Jesús.
Y creo que cada vez que predicamos anunciamos una pequeña parte del propósito de Dios, creo que proclamamos el reino venidero hoy establecido en nuestras vidas, hoy habitado en nuestros pasos y nuestros pensamientos. . . Pero recuérdelo todos los días debemos renovarnos, confesar nuestros pecados a Dios, creer que verdaderamente Él nos oye y glorificar su nombre, éste es el establecimiento de la gloria de Dios en nuestra vida, éste es el principio de la prosperidad de la paz, del gozo del cambio, del despunte entre nuestra carne y nuestro espíritu, porque después comenzaremos todos en el desarrollo del fruto del Espíritu, luego con el Bautismo del Espíritu y después la plenitud en la perfección de Dios, yo lo creo y lo proclamo en el nombre de Jesús y la alabanza comienza así “Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová”
AMEN
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