Hoy deseo iniciar el servicio haciendo una pregunta. ¿Cuántos se han fijado alguna vez en como trabaja una colonia de hormigas? En realidad estos pequeños insectos son muy eficientes, y extremadamente fuertes. Seguramente que la mayoría de ustedes deben estar pensando que no existe nada que nosotros podremos aprender de un grupo de insectos tan inferiores al hombre, pero si piensas así, te invito a que prestes cuidadosa atención al mensaje de hoy. Debes prestar mucha atención porque la iglesia de hoy necesita esto exactamente, la iglesia de hoy necesita convertirse en una colonia de hormigas. Así que hoy estaremos hablando acerca de las hormigas. Estaremos hablando acerca de este insecto cual es el más común y el más numeroso aquí en la tierra. Pasemos ahora a la Palabra de Dios para descubrir si existe algo acerca de estos insectos tan pequeños.
Proverbios 6:6-8 - Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; 7La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, 8Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.


Porque quiero que sepáis cuan grande lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el ministerio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a que esperarlo?
En el día de hoy vamos a examinar uno de los milagros de Jesucristo que contiene un mensaje de suma importancia. Quiero advertirles desde ahora que el mensaje de hoy no es solamente de suma importancia, sino que puede ser que muchos lo encuentren bastante fuerte. Digo esto porque hoy estaremos hablando de un pecado común en la vida de muchos creyentes. Ahora bien, cuando se habla del pecado, inmediatamente todos pensamos en los diez mandamientos. Pensamos en las leyes establecidas por Dios que nos revelan nuestras faltas, ¿verdad?